¿Por qué Vecindad Gráfica?

Me han preguntado el por qué de el nombrecito de Vecindad.
Bueno eso se remonta a mi infancia, viví en varias vecindades de la Ciudad de México y me pareció una de las mejores interacciones entre diferentes personas.

Una que me forjó para sobrevivir las “peleas” del diario-infancia, que se llevan a cabo en las escuelas de gobierno fué en la Colonia Argentina, una de las más peligrosas de los alrededores de Tacuba, un barrio super-bravo. En donde comunmente se veía correr a los vecinos con un radio en el brazo y atrás la policía.

Allí vivía con mis tíos, mi tío Rubén siempre organizaba un ring en la vecindad entre los “escuincles” yo a los 9 años ya tenía asignados varios contrincantes de la semana.
Me decía “órale pinche Adan a romperse la madre”
Ni modo que me “abriera:, tomaba los guantes y a darle, quizás para muchos es algo retrógrada eso de las peleas, pero creanme en esas colonias o te peleabas o te agarraban de tu “puerquito”.

Así pasé a otra vecindad allá por Cuajimalpa, allí me encantó saber de sexo con las vecinitas y vecinotas.

Yo contaba con 11 años cuando una vecina de 15 me decía que le restregara algunas partes de su cuerpecito, -guauu, nada más me acuerdo y se me enchina el cuerpo.
Nos escondíamos en las esquinas de una vivienda vacía y por las noches me hablaba para que le pasara mis tembloroso dedos por su pantaleta, bueno para qué seguir si este blog no es de relatos eróticos.
Sólo diré que me sirvió muchísimo para saber qué “necesitaban” las mujeres para ponerse al 100% excitadas.

Otra vecinota de 35 años me pagaba con alguna que otra vista de sus carnes cada vez que le traía algún mandado. Ummmm que “pechonalidad” tenía. Hacía como que no se daba cuenta de lo que me enseñaba, pero casi siempre se abría de piernas o se agachaba para que yo pudiera verle hasta las anginas. También existieron algunos que otros manoseos, le encantaba a la señora y a mí ni se diga. Yo tenía 12 años.

En la última vecindad que viví estaba por el “pueblito” de San Miguel Tecamachalco, allí de los 13 a 16 años si que tuve infinidad de “aventuras” sexuales de verdad.

Dos de mis amigos gemelos de 10 años nos decían cuando se bañaba su Mamá para que pudiéramos hecharnos un “taco de ojo”.

Una vecina que venía de la sierra de Guerrero no usaba pantaletas, así que siempre tratábamos de jugar canicas por sus alrededores.

Otra de 18 años jugaba con nosotros a las escondidas y siempre terminaba alguien fajándosela en algún callejón.

Relaciones sexuales en la vecindad se presentaban por lo menos una vez al mes, ya tenía a mi “amiguita”, la cual me avisaba cuando salían sus Papás.
Las relaciones eran esporádicas con las vecinitas de otras vecindades, pero eso sí en las posadas sí que era un festín, porque visitábamos infinidad de ellas.

En fin, no quiero decir que sólo viví experiencias sexuales en las vecindades, pero en esa época de la comezón ¿en qué chingados pensamos más que no sea en sexo?

Las vecindades en México están en vías de extinción, pero no Vecindad Gráfica.

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Adan Avelar

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