Agua y fruta
ene 19, 2007 12:39 pm Vida personal diseñÃstica
Ahora que estuve parado por horas en la fila de la tesorerÃa del Distrito Federal, conocà a una amiguita. Estuvimos platicando mientras que llegábamos a las ventanillas.
Posteriormente nos invitamos un café y un pan dulce.
De todo lo que platicamos, hablamos del tema de que a nuestros jóvenes ya no les gusta comer fruta, ni tomar agua, prefieren un refresco como la Cocacola y un pastelito-chatarra o unas papitas-mugre.
Le platicaba que a mi me encanta el agua, porque en mis épocas de pobreza, cuando tenÃa unos 9 ó 10 años, acarreaba agua con unos “aguantadores” hechos de una rama de árbol. Llevaba dos botes de 20 litros, uno de cada lado.
Me pagaban tres pesos por un tinaco que se llenaba con seis “viajes”, o sea que llevaba esos dos botes por seis veces.
La toma de agua estaba como a dos cuadras de las casas a donde repartÃa el vital lÃquido.
No saben que refrescante es tomarse un vasito de agua fresca en el camino, ahhhh!! qué delicia, sobre todo por el quemante sol del medio dÃa. Siempre llevaba un vaso pequeño en mi bolsillo, lo sacaba, tomaba agua del bote y a disfrutar esa agua cristalina, mmmmmm.
Desde esos dÃas me “sabe” el agua a gloria, algunos me dicen que el agua no sabe a nada, pero para mà el agua sabe a frescura, a recompensa, a la oportunidad de tener unos pesos en la bolsa y poder comprarme unas golosinas y por supuesto fruta.
Ese era mi otro vicio, la fruta del mercado.
Mi madre me dejaba encargado con una familia, ahà casi no comÃan fruta, asà que la única posibilidad de disfrutar de un mango, una mandarina, un plátano, un durazno o unas fresas, era que yo mismo me las comprara.
En el mercado ya me conocÃan, me daban “bajita la mano” más fruta por mi dinero, una muchachita que atendÃa un gran puesto, me daba tres mangos por el precio de uno, un señor que le hacÃa yo “mandados”, me cobraba 100 gramos de fresas y me daba un cuarto de kilo, etc. etc.
Además al ayudar a las señoras con sus bolsas o canastas me pagaban con frutas si no tenÃan dinero.
Mmmmmm, no hay nada más delicioso y refrescante que un mango, unas jÃcamas, unos pepinos o zanahorias con su respectivo limón y chile piquÃn.
Ahhh! qué preciosa niñez tuve, no tenÃa dinero, pero disfrutaba cada cosa que llegaba a mis manos con gran gusto y siempre dándole gracias a Dios que nunca me faltó un amigo que me invitaba a comer a su casa; un señor o señora agradecidos por ayudarles en sus faenas diarias, al terminar me colmaban con grandes viandas de comida. Tal vez por eso me premiaban, porque era muy trabajador desde los 9 años. A esa edad ya tenÃa mi cajón de “bolero” para limpiar y lustrar zapatos los domingos en Tacubaya, Ciudad de México.
Perdón por exteriorizar mis sentimientos, pero la plática con esta muchacha de la mañana abrió grandes recuerdos…


















febrero 2, 2008 at 9:32 am
enero 20, 2007 at 4:10 am
enero 19, 2007 at 8:43 pm
enero 19, 2007 at 6:00 pm
No cabe duda que la juventud de hoy en dÃÂa no tiene sueños porque simplemente nada le cuesta trabajo…
enero 19, 2007 at 4:34 pm
UN ABRAZO ADAN