HTML5 en proyectos reales

Agua y fruta

Ahora que estuve parado por horas en la fila de la tesorería del Distrito Federal, conocí a una amiguita. Estuvimos platicando mientras que llegábamos a las ventanillas.
Posteriormente nos invitamos un café y un pan dulce.

De todo lo que platicamos, hablamos del tema de que a nuestros jóvenes ya no les gusta comer fruta, ni tomar agua, prefieren un refresco como la Cocacola y un pastelito-chatarra o unas papitas-mugre.

Le platicaba que a mi me encanta el agua, porque en mis épocas de pobreza, cuando tenía unos 9 ó 10 años, acarreaba agua con unos “aguantadores” hechos de una rama de árbol. Llevaba dos botes de 20 litros, uno de cada lado.
Me pagaban tres pesos por un tinaco que se llenaba con seis “viajes”, o sea que llevaba esos dos botes por seis veces.
La toma de agua estaba como a dos cuadras de las casas a donde repartía el vital líquido.
No saben que refrescante es tomarse un vasito de agua fresca en el camino, ahhhh!! qué delicia, sobre todo por el quemante sol del medio día. Siempre llevaba un vaso pequeño en mi bolsillo, lo sacaba, tomaba agua del bote y a disfrutar esa agua cristalina, mmmmmm.
Desde esos días me “sabe” el agua a gloria, algunos me dicen que el agua no sabe a nada, pero para mí el agua sabe a frescura, a recompensa, a la oportunidad de tener unos pesos en la bolsa y poder comprarme unas golosinas y por supuesto fruta.

Ese era mi otro vicio, la fruta del mercado.
Mi madre me dejaba encargado con una familia, ahí casi no comían fruta, así que la única posibilidad de disfrutar de un mango, una mandarina, un plátano, un durazno o unas fresas, era que yo mismo me las comprara.
En el mercado ya me conocían, me daban “bajita la mano” más fruta por mi dinero, una muchachita que atendía un gran puesto, me daba tres mangos por el precio de uno, un señor que le hacía yo “mandados”, me cobraba 100 gramos de fresas y me daba un cuarto de kilo, etc. etc.
Además al ayudar a las señoras con sus bolsas o canastas me pagaban con frutas si no tenían dinero.
Mmmmmm, no hay nada más delicioso y refrescante que un mango, unas jícamas, unos pepinos o zanahorias con su respectivo limón y chile piquín.

Ahhh! qué preciosa niñez tuve, no tenía dinero, pero disfrutaba cada cosa que llegaba a mis manos con gran gusto y siempre dándole gracias a Dios que nunca me faltó un amigo que me invitaba a comer a su casa; un señor o señora agradecidos por ayudarles en sus faenas diarias, al terminar me colmaban con grandes viandas de comida. Tal vez por eso me premiaban, porque era muy trabajador desde los 9 años. A esa edad ya tenía mi cajón de “bolero” para limpiar y lustrar zapatos los domingos en Tacubaya, Ciudad de México.

Perdón por exteriorizar mis sentimientos, pero la plática con esta muchacha de la mañana abrió grandes recuerdos…

⇔ ⇔
:: temas que pueden estar relacionados ::

5 Comentarios a “Agua y fruta”

  1. cheke Dijo:

    de acuerdo

  2. Mike Dijo:

    las gaseosas (o refrescos), suelen ser adictivos, y nunca claman la sed .. ah pero cuando uno quiere que realmente se le pase la sed nada como un vasito de agua fresca…ahhhhhhhhhh

  3. ivan grimaldo Dijo:

    No hay nada mas sabroso que un jarrityo de agua fresca del pozo.. Dios eso era vida, lástima que al urbanizarnos todo se contaminara

  4. Zezilia Dijo:

    Sí, mi padre también contaba de sus miserias, allá en el pueblo.

    No cabe duda que la juventud de hoy en día no tiene sueños porque simplemente nada le cuesta trabajo…


  5. BEBITA Dijo:

    NO TIENES QUE DISCULPARTE. PERSONALMENTE, ME GUSTA MUCHO TODO LO QUE PLATICAS DE TU VIDA, ES FASCINANTE, TANTAS COSAS QUE HAS PASADO, TANTAS EXPERIENCIAS TE HAN ENRIQUECIDO.
    UN ABRAZO ADAN

Deja tu Comentario

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>