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Los mexicanos no leemos

Existe un analfabetismo cultural (que es algo mucho más que funcional) representado por las personas que aun sabiendo decodificar una palabra, una frase, una oración, un párrafo, una página, al mismo tiempo no sólo carecen del hábito de leer sino que, además, no creen que la lectura cotidiana de libros constituya una experiencia digna de disfrutarse.

Los libros o fragmentos de libros que se leyeron en la universidad no tuvieron otro propósito que el de sacar la carrera.

Leer no es un ejercicio muy popular en el mundo, y leer buenos libros es todavía más impopular lo mismo en México que en otros países, con la única diferencia de que en los países ricos la población culta es más amplia, el tiempo del ocio más prolongado y mejor invertido y la tradición editorial y literaria más respetada y estimada.

Para los países ricos, y cultos, las estadísticas hablan de veinte o más libros por ciudadano en el índice de lectura, a diferencia de países como el nuestro, con apenas un libro y acaso menos en su promedio. Lo que no se aclara, casi nunca, es el mágico y equívoco mecanismo con el que funcionan las estadísticas y que puede sintetizarse del siguiente modo: si un hombre se ha comido un pollo y otro no ha comido nada, para la magia estadística cada individuo se ha comido medio pollo. En México, la estadística le atribuye un medio libro a personas que nunca han leído no ya digamos medio libro, sino ni siquiera media página.

Las bibliotecas públicas en México deben modificar, ciertamente, sus funciones para lograr que los niños, los adolescentes y los jóvenes sean lectores verdaderos y no únicamente usuarios de lo inmediato. Pero este cambio no puede asumirse, por sí solo, desde las bibliotecas; es un cambio pedagógico, educativo y cultural; es un cambio que involucra a la escuela y al concepto de educación; un cambio que pone en crisis al sistema educativo completo y le exige que defina su propósito, su interés y su más trascendente filosofía.

La estimulación temprana de la lectura, que tendría que generarse en los ambientes de la familia y de la escuela básica, resulta muy reducida cuando no inexistente, por el hecho simple de que tanto padres de familia como profesores provienen de la misma problemática de una sociedad que no ha privilegiado y ni siquiera incentivado la lectura porque, con un concepto utilitarista, la ha venido considerando una pérdida de tiempo y una desviación de los deberes y los asuntos relevantes.

Una de las urgencias del sistema educativo es trabajar en un esquema más dúctil, menos rígido, más noble, para que los estudiantes se vuelvan también lectores, legitimando el enorme potencial del conocimiento extracurricular. Sólo así podrá facilitarse la tarea de lograr que los usuarios de bibliotecas públicas sean asimismo lectores o, todavía mejor, que los verdaderos lectores sean también usuarios de las bibliotecas públicas.

En La palabra educación, un libro que recoge la prosa oral de Juan José Arreola que ojalá volviera a reeditarse (porque nada de lo que ahí leemos ha caducado), el autor de Confabulario nos llama la atención a propósito de algo que deberíamos saber pero que, con mucha frecuencia, ignoramos o, lo que es peor, pasamos por alto: ?La cultura consiste en ponerse uno en el espíritu lo que le pertenece, aunque no lo haya pensado. Hay poemas enteros que los siento totalmente míos porque me dicen a mí mismo, me ayudan a saber quién soy; cuando los recito parece que yo los estuviera componiendo porque los vivo. La cultura es auténtica cuando revive en nosotros?.

Fernando Savater, a manera de reflexión final:

?Vivimos entre alarmantes estadísticas sobre la decadencia de los libros y exhortaciones enfáticas a la lectura, destinadas casi siempre a los jóvenes. Hay que leer para abrirse al mundo, para hacernos más humanos, para aprender lo desconocido, para aumentar nuestro espíritu crítico, para no dejarnos entontecer por la televisión, para mejor distinguirnos de los chimpancés, que tanto se nos parecen. Conozco todos los argumentos porque los he utilizado ante públicos diversos: no suelo negarme cuando me requieren para campañas de promoción de la lectura. Sin embargo, realizo tales arengas con un remusguillo en lo hondo de mala conciencia. Son demasiado sensatas, razonan en exceso la predilección fulminante que hace ya tanto encaminó mi vida: convierten en propaganda de un master lo que sé por experiencia propia que constituye un destino, excluyente, absorbente y fatal.?

Juan Domingo Argüelles
Los usos de la lectura en México

¿Ustedes le entienden a las letras de las canciones Rap?

Al escucharlas yo no les entiendo nada, solo cuando las leo puedo entender un poco, pero ni siquiera un 20% de lo que pretenden decir.
Aquí se muestra en un artículo de lo que logró un estudiante al tratar de traducir la canción de un rapero conocido.

Lyrics:
First things first, I poppa, freaks all the honeys
Dummies – playboy bunnies, those wantin? money
Those the ones I like ?cause they don?t get nathan?
But penetration, unless it smells like sanitation
Garbage, I turn like doorknobs
Heart throb, never, black and ugly as ever
However, I stay coochied down to the socks
Rings and watch filled with rocks

TRANSLATION:
As a general rule, I perform deviant sexual acts with women of all kinds, including but not limited to those with limited intellect, nude magazine models, and prostitutes. I particularly enjoy sexual encounters with the latter group as they are generally disappointed in the fact that they only receive penile intercourse and nothing more, unless of course, they douche on a consistent basis. Although I am extremely unattractive, I am able to engage in these types of sexual acts with some regularity. Perhaps my sexuality is somehow related to my fancy and expensive jewelry.

Lyrics:
And my jam knock in the Mitsubishi
Girls pee pee when they see me, Nava-hoes creep me in they tee pee
As I lay down laws like I lay carpet
Stop it – if you think your gonna make a profit

TRANSLATION:

I enjoy playing my music loudly on my car stereo. Apparently, women enjoy this also because they become sexually aroused when they see me driving. Oddly enough, when I visit the Native American reservations, some of the more sexually promiscuous Indian women attempt to seduce me in their homes. Their intent is to divest me of my earnings. Such actions are unacceptable.

RAP LYRICS TRANSLATED

No lo he hecho nunca

Nunca he golpeado a una mujer.
Nunca he terminado el Quijote.
Nunca he leído más de 20 páginas de la Biblia.
Nunca lo he hecho con animales.
Nunca lo he hecho con otro hombre.
Nunca he sido fiel.
Nunca me casaré por la Iglesia.
Nunca seguiré órdenes como pendejo.
Nunca digas nunca.

Nuestra educación estúpida

educacion estupida
Viendo este post donde muestran un documental, hablando de la educación en Estados Unidos: “Stupid In America” – Full 20/20 Documentary, me pregunto ¿a donde se dirige la educación en México?
En donde los sindicatos tienen el poder y que lo menos importante para ellos son los alumnos.

Mi hijo tuvo una terrible experiencia en una Preparatoria de la UNAM, la Preparatoria #4. Su maestro de Matemáticas faltaba cada semana y nunca le dijeron nada.
Por supuesto que los exámenes llegaban en tiempo y hora, para todos los alumnos, haya venido el maestro o no. Resulta que casi todos lo reprobaban, porque no tenían ningún conocimiento gracias a ese maestro.

Eso es por parte de los maestros que tienen el poder de ser sindicalizados y que no los pueden “correr”. Por ese motivo son flojos, hacen lo que quieren, todos los años dan lo mismo, etc. etc.

Pero también los alumnos no dan el 100% del potencial.
Hacen como que estudian; viven el momento y no se preparan para el futuro; se quedan con lo que les da el maestro; prefieren hacer lo menos en su paso por la escuela, etc. etc.

Ya el tiempo donde el maestro se para frente a la clase… habla, habla y los alumnos escriben y escriben debe terminar. Se tiene que crear una dinámica de clase, donde los alumnos tengan que investigar, exponer, criticar, etc.

Esperemos que se haga pronto en un país como México, de otra forma tendremos egresados de segunda y un desarrollo que depende de lo que la tele-mierda nos dicta.