Quieto
feb 19, 2007 Fotografía, Vida personal diseñística
Esta imagen que vi en Quieto-Motocine me recuerda mi infancia.

Así como se ve este “chavito” así me veía yo, corriendo por los mercados de Cuajimalpa y Tacubaya, peleándome con los otros chavitos, ganando dinero en las canicas, trompo, balero, “bolillo”, tacón, bolados, etc. etc.
Bueno, de vez en cuando lavaba carros, ayudaba a las señoras con las canastas del mercado o la hacía de bolero (limpiador de zapatos).
Pero casi el 80% de mi dinero lo obtenía gracias a mis habilidades en el juego.
Gracias a Dios nunca me faltó dinero en la bolsa izquierda de mi pantalón {}~ esto es una costumbre que tengo desde niño, siempre el “cambio” “monedas” va del lado izquierdo.
Y así sigo con mi cambio en la bolsa izquierda, nunca dejo que por lo menos tenga un peso en esa bolsa…
Hasta cuando al llegar a Estados Unidos y no tener trabajo por casi un mes, solo tenía en mi bolsa dos monedas de a cuarto de dolar.
Al siguiente día me llamaron para un trabajo en una librería, ahí llegué a ganar hasta 15 dólares la hora, para después cambiarme a un buró de servicio en Preprensa, donde estuve por cuatro años y medio, ni les digo cuanto llegué a ganar, pero fue un excelente trabajo.
Todo gracias a no dejar vacía mi bolsa izquierda del pantalón.
Ni modo… a veces uno es supersticioso, pero más que nada es la fe en la vida…
Yo perdí la fe en el 14 de Febrero cuando tenía 9 años
feb 13, 2007 Vida personal diseñística
Ese 14 de Febrero me armé de valor, compré una rosa en el camino a la escuela, que hasta mi hermana me dijo -¿oye que te pasa, a poco ya tienes novia? ja, ja, ja, ja.
-Qué te importa.
Al llegar con mi rosa en la mano para dársela a mi maestra de quinto grado, de la cual estaba profundamente enamorado, sobre todo porque casi siempre en el recreo me llamaba para que comiera con ella. Cada vez me traía un sandwich, un pan o cualquier fruta.
La vi desde lejos, estaba radiante, con un vestido azul claro, parecía la princesa de los cuentos que yo dibujaba.
Todo el festival quería acercarme a ella, nunca lo pude hacer, ya que los alumnos estábamos del otro lado del patio.
Al terminar el festival, por fin pude llegar a la maestra, pero de pronto…
Un sujeto se le acercó, la rodeó por la cintura y le dio un beso.
No podía creer que alguien pudiera estar besando al amor de mi corta vida.
Aventé la rosa en el campo de básquetbol y me fui todo encabronado.
Desde que vi a mi maestra de quinto año besuquearse con su novio en el festival de la escuela. Jamás volví a creer en el 14 de febrero.
Nunca pensé que ella tendría novio.
Pensé que como era su alumno consentido no tendría ojos para ningún hombre.
{}~inocente de mí…
Esa fue una terrible experiencia.
¿Cual es tu afrodisíaco preferido?
feb 12, 2007 Vida personal diseñística

Según esta lista, son los 10 mejores afrodisíacos:
Top 10 Aphrodisiacs
En lo personal, cuando era un puberto no necesitaba ningún afrodisíaco, al contrario, siempre estaba “caliente”, todo el día pensaba en mi próxima aventura sexy.
Hasta tuve que idear algo para no estar tan excitado al estar con mi pareja.
Cada vez que iba a visitar a una novia “muy buena” que tenía, me tomaba dos cervezas Modelo de bote, con eso ya se me calmaban las ansias.
Ella tenía 18 y yo 16. Parecía yo su hermano menor, porque estaba más alta y con grandes piernas, en la calle me gritaban -hey cuñado préstame a tu hermana no?
Lo que no sabían es que no era ni mi prima y que no la pasábamos muy bien…
Dábamos gracias a Dios cuando llovía, porque como pasaba por ella en mi carro, al dirigirnos a su casa teníamos nuestros lugares para quedarnos a “fajar” un rato.
Así que cuando los vidrios se empañaban totalmente, podíamos ir más allá de unas cuantas caricias superfluas…
Mmmmmmmmmm.
Ah que nochecitas aquellas.
¿Qué? ah sí los afrodisíacos, sí dicen que son muy buenos, creo que dicen que los ostiones, sí si supe de ellos… pero…
Hasta ahora para mí, el mejor afrodisíaco es la pareja, no se requiere nada más.
Violación entre hombres en la cárcel
feb 11, 2007 Vida personal diseñística
Leo en Metafilter un artículo que se escribió en “Human Rights Watch”, que habla del testimonio de un recluso, quejándose de las veces que lo han violado estando encerrado.
No Escape Male Rape in U.S. Prisons.
Eso hace que recuerde a un amigo en San Francisco.
Una noche nos quedamos platicando después de una fiesta, una amiga, tres amigos y yo.
Entre ellos estaba un poeta mexicano nos contó que había caído en las garras de la droga “fuerte”, comenzó a robar para obtenerla. Hasta que lo mandaron a la cárcel por intentar robar un cargamento de aparatos electrónicos.
Nos detalló todos los problemas que tuvo al llegar a esa gran cárcel de un condado de California. Como se veía “delicado”, delgado y amigable, todos pensaron que era homosexual. De inmediato lo abordaron dos “blancos” ofreciéndole protección a cambio de que fuera su “mujer”.
Él no los tomó en cuenta, posteriormente llegaron los “latinos”, entre ellos otro mexicano de una banda interna llamada Los Mezzicos. Le agarró las nalgas, le prometió que nadie lo molestaría.
Desde ahí ya no pudo decir que NO, cada vez que podía ese “cuate” lo violaba sin miramientos.
Nos contó llorando que en una noche lo “compartió” con una banda de negros como un “acercamiento” de amistad entre ellos.
Cinco negros lo violaron, lo mandaron al hospital por dos semanas.
Así siguió sus historias de violación en ese lugar.
Salió en 7 años.
Eso nos lo contó por Septiembre, él tenía dos hijas y un hijo, el mayor tenía 18 años. Su esposa vivía con él y con sus hijos.
Un día llegó muy perturbado, hasta pensamos que ya había regresado a las drogas.
Lloró por casi media hora, confesando que ya estaba hasta la madre de su esposa y que ya no regresaría a su casa, que les mandaría dinero a sus hijos, pero que no quería nada más con ella.
No supimos nada más de él por casi dos meses, hasta que llegó una posada en el mes de Diciembre. Yo estaba a un lado de la puerta de la casa donde hacíamos la fiesta, escuché mi nombre, pero en forma como susurro, me decía
-Adan, Adan ¿puedo pasar?
-Claro pásale.
Vi a una mujer con minifalda azul clara y una blusa roja.
-Pásale, aquí todos son bienvenidos.
-No güey fíjate bien quien soy ¿qué no me reconoces?
-Pues no no se quien eres.
-Soy yo Arturo, pendejo ¿pues que no me ves mi jeta de Puto?
-Pinche Arturo ¿pues qué te hiciste? ¿Vas al carnaval de La Castro o que chingados?
-No me llames más Arturo, soy Alondra pa’ los cuates.
-No mames, por lo menos te quitaste las pinches barbas de nopal que tenías, pero eso sí tu voz “aguardientosa”, va estar cabrón que te la quites.
-Pinche Adan no manches, si ya estoy tomando algo para eso.
-¿Y las tetas que traes, son prótesis o ya te siliconaste?
-Tócalas güey, son de calidad…
Así llegó a nuestras vidas una nueva amiga y se fue un excelente amigo.
No puedo decir si lo que pasó ese año fue por causa de la cárcel, por su vida pasada o por lo que sea, jamás se me ocurrió juzgarlo.
Respetamos su decisión sin “confesarlo”, así lo decidió y así fue.
Todavía él estuvo cuando hice mi fiesta de despedida y ya traía a un novio nicaragüense. Por lo menos se veía muy feliz…
¿El por qué de cuando estamos borrachos vemos bonita a una fea?
feb 9, 2007 Vida personal diseñística
Según esta sesuda fórmula matemática:
| β = | √L x (Vo)2 |
Vemos más atractiva a la persona de enfrente cuando tenemos unos “alcoholes” de más.
There’s a mathematical formula for the “beer goggles” effect?
A mí me sucedió, pero al revés…
En una reunión que hacíamos cada sábado en un lugar llamado La Peña del Sur en San Francisco California {}~Yo era el barman, el que cobraba y casi siempre el saca-borrachos, me presentaron a una mujer chilena como de unos 35 años, al principio la vi como cualquier otra que llegaba al lugar, ni bonita ni fea.
Platicó conmigo toda la noche, ayudándome a servir uno que otro vino tinto -chileno por supuesto, es mi preferido.
Al terminar el evento, como a las 3 de la mañana me dijo que si la compañaba a su casa, en el camino me contó toda su vida, que era madre soltera, que estaba hasta la madre de los hombres… blah, blah, blah.
Al llegar a su casa, me dijo que tenía ganas de seguir tomando, así que me invitó a pasar, seguimos ahí, compramos un tequilita en el 7 eleven.
No la pasamos de re-chupete.
Eran como las 5 de la mañana, le dije que tenía que dormir porque jugaba fútbol a las 8 de la mañana y era una semifinal.
Ella no se enojó ni nada, me ofreció su sillón y dormí por dos horas.
Al despertar me preguntó que si podía ir a verme jugar, le dije que sí, que llegara al campo, porque tenía que pasar por mis cosas del juego a mi departamento.
La verdad nunca pensé que iría…
Al minuto 20 del primer tiempo, uno de mis compañeros, originario de la Ciudad de México y que le puse de apodo del “perro aguayo” como un luchador famoso de México, me dijo -¿Ya viste esa chava que está allá con el vestido blanco?
-No mames! está buenísima.
Así corrió el tiempo hasta el descanso, de pronto la mujer se me acercó y me dijo
-oye Adan que bien están jugando solo les falta meter un gol.
-Heee! a sí
Estaba como pendejo frente a una mujer sin maquillaje, con el cabello rizado natural, grandes ojos y un cuerpo de adolescente.
-Queee bueno que te decidiste a venir…
No les tengo que decir que la bola de cabrones de mis “compas” no dejaban de molestarme.
-presenta güey.
-Adan mi hermana me dijo que le hablaraaaaas!!!
-Adan qué pasó con la otra que trajiste el otro domingo????
No puede ser, qué guapa se ve la chilenita, me la pasé pensando todo el segundo tiempo, hasta fallé un gol frente al portero. Lo bueno fue que ganamos si no me hubieran calabaceado por haber fallado.
Bueno, para no hacerla cansada, salí con ella por unos seis meses hasta que regresó a Chile y luego se fue a trabajar a Argentina.
Aparte de guapa era una persona muy positiva.
Pero mi pregunta es ¿cómo no me di cuenta en la reunión que debajo de ese gran abrigo desgastado por los años y su pañueleta en la cabeza se escondía una gran belleza sudamericana?….
Pendejo…
Cosas de Familia
ene 29, 2007 Vida personal diseñística
Ayer en una plática amena con unos amigos, llegamos a contar lo que había pasado en nuestra familia y que nos habían hecho reír, enojarnos, sentir pena o de plano valernos madre.
Entre las que conté fue la historia de una prima que siempre ha sido incorregible.
Su Mamá tiene un puesto de ropa en la colonia donde crecí, vende de todo para sobrevivir, para niños adultos, bebés, etc.
A mi primita, primero la corrieron de todas las primarias de la colonia, siempre les contestaba mal a los maestros, golpeaba a los niños y niñas, les quitaba sus desayunos a los que se dejaban, etc. etc.
Pronto llegó el tiempo de la primera comunión. Ya saben toda esa pompa del vestido, el color de la Iglesia y la primera hostia.
Ella por supuesto que no quería eso, decía -no Mamá yo no quiero aprender a rezar, además tengo tantos pecados para confesar que el padrecito me golpeará o me castigará.
Mi tía la mandó a fuerza, no pasaron ni dos semanas cuando llamaron a mi tía, la llevaron a donde se suponía que estuviera mi prima estudiando el catecismo. No estaba ahí, estaba en una tienda de “maquinitas” de la esquina.
Mi tía la sacó de las orejas y se la llevó a su casa.
Por fin regresó al catecismo, ya casi terminaba, le quedaban dos semanas para terminar.
Un día me preguntó -¿oye tío como se puede romper una caja de fierro?
-Con una herramienta para albañil, como una barreta o algo así.
-mmmh, bueno.
Así pasaron varios días y me encontré a su Mamá, le pregunté por mi sobrina y me dijo, ayyy! ese demonio, tu crees que SE ROBÓ UNA ALCANCÍA DE LA IGLESIA… se la llevó dentro de su mochila.
Con razón tenía mucho dinero, hasta me compró un reloj… -me dijo la tía.
Y lo peor fue que cuando la dejé en el puesto por las últimas horas del Viernes, una vecina de puesto me dijo el sábado que la “demonio” había colgado una SOTANA DEL PADRECITO, disque para venderla.
—Ayyyy hijo, no puedo creer que esa escuincla haya hecho esos pecados tan grandes, hasta ya hablé con un curandero para que la venga a ver, no sea que tenga al “enemigo” adentro.
Yo no podía dejar de reír, ¿como es posible que una niña de menos de 12 años pueda pensar en robarse una alcancía y vender una sotana?
Ja, ja, ja, ja, ja.
¿Ustedes creen en el destino?
ene 27, 2007 Vida personal diseñística
Hace unos días no tenía por qué salir de mi oficina, me llamó mi hija para que le diera un dinero para su escuela. Tuve que ir a dárselo.
Después de entregárselo fui allá por donde viví mi vida de “desmadrozo juvenil”, estuve platicando con unos “cuates” del barrio, me tomé unas cinco Negras Modelos.
Les dije -saben qué ya me voy porque tengo que entregar un trabajo, uno de ellos me repeló -No mames pinche Adan, hasta pareces nuevo, vente vamos a ver unas amiguitas que tengo allá en la Roma y nos pasamos la noche de re-chupete con ellas.
-No güey mejor otro día.
Me despedí de ellos y me encaminé a mi oficina.
A mitad de camino un carro trataba de entrar a la calle por donde iba circulando, pasé frente a él y seguí.
Al “espejear” para ver si había entrado, me di cuenta que era una mujer.
Dije como cualquier macho mexicanote -”tenía que ser vieja por eso no entraba rápido”.
Al ir circulando la vi por el retrovisor, me pareció conocida, esperé que pasara y oh sorpresa! era una personita que ha sido con la que mejor me he llevado como como pareja.
No la veía desde hace como 10 años.
Me le emparejé, le pité, no me hacía caso, hasta que volteó, le hice señas y me conoció.
Le dije con las manos que se parara más adelante.
Al bajar de mi carro sentía un tic tac en el corazón que hacía mucho tiempo no se manifestaba.
Lo primero que hicimos fue abrazarnos, nos hicimos las preguntas de rigor, que como estábamos, blah, blah, blah.
Estuvimos platicando como media hora, hasta que por increíble que parezca comenzó a llover en pleno Enero, muy raro en la Ciudad de México.
Con la mente le pregunté -¿te acuerdas cuando fuimos a Pátzcuaro y estaba lloviendo?
-Guauuu! qué días.
Ella me contestó también con la complicidad mental.
Le pregunté qué hacía por esos lugares, me contestó que debería estar trabajando, pero que su garganta le había pasado una mala jugada y pidió medio día libre.
O sea que tampoco ella debería estar por ese lugar, a esa hora.
Notaba en su mirada el mismo brillo que cuando nos conocimos.
Quedamos de que me hablaba…
Yo no le pedí su teléfono, preferí que ella tomara la decisión de continuar algo tan mágico como una noche en Taxco, en Puebla, en Veracruz, en Guanajuato y por supuesto en el distrito Federal.
Esperaré su llamada, que yo sé, llegará en cualquier momento…
Agua y fruta
ene 19, 2007 Vida personal diseñística
Ahora que estuve parado por horas en la fila de la tesorería del Distrito Federal, conocí a una amiguita. Estuvimos platicando mientras que llegábamos a las ventanillas.
Posteriormente nos invitamos un café y un pan dulce.
De todo lo que platicamos, hablamos del tema de que a nuestros jóvenes ya no les gusta comer fruta, ni tomar agua, prefieren un refresco como la Cocacola y un pastelito-chatarra o unas papitas-mugre.
Le platicaba que a mi me encanta el agua, porque en mis épocas de pobreza, cuando tenía unos 9 ó 10 años, acarreaba agua con unos “aguantadores” hechos de una rama de árbol. Llevaba dos botes de 20 litros, uno de cada lado.
Me pagaban tres pesos por un tinaco que se llenaba con seis “viajes”, o sea que llevaba esos dos botes por seis veces.
La toma de agua estaba como a dos cuadras de las casas a donde repartía el vital líquido.
No saben que refrescante es tomarse un vasito de agua fresca en el camino, ahhhh!! qué delicia, sobre todo por el quemante sol del medio día. Siempre llevaba un vaso pequeño en mi bolsillo, lo sacaba, tomaba agua del bote y a disfrutar esa agua cristalina, mmmmmm.
Desde esos días me “sabe” el agua a gloria, algunos me dicen que el agua no sabe a nada, pero para mí el agua sabe a frescura, a recompensa, a la oportunidad de tener unos pesos en la bolsa y poder comprarme unas golosinas y por supuesto fruta.
Ese era mi otro vicio, la fruta del mercado.
Mi madre me dejaba encargado con una familia, ahí casi no comían fruta, así que la única posibilidad de disfrutar de un mango, una mandarina, un plátano, un durazno o unas fresas, era que yo mismo me las comprara.
En el mercado ya me conocían, me daban “bajita la mano” más fruta por mi dinero, una muchachita que atendía un gran puesto, me daba tres mangos por el precio de uno, un señor que le hacía yo “mandados”, me cobraba 100 gramos de fresas y me daba un cuarto de kilo, etc. etc.
Además al ayudar a las señoras con sus bolsas o canastas me pagaban con frutas si no tenían dinero.
Mmmmmm, no hay nada más delicioso y refrescante que un mango, unas jícamas, unos pepinos o zanahorias con su respectivo limón y chile piquín.
Ahhh! qué preciosa niñez tuve, no tenía dinero, pero disfrutaba cada cosa que llegaba a mis manos con gran gusto y siempre dándole gracias a Dios que nunca me faltó un amigo que me invitaba a comer a su casa; un señor o señora agradecidos por ayudarles en sus faenas diarias, al terminar me colmaban con grandes viandas de comida. Tal vez por eso me premiaban, porque era muy trabajador desde los 9 años. A esa edad ya tenía mi cajón de “bolero” para limpiar y lustrar zapatos los domingos en Tacubaya, Ciudad de México.
Perdón por exteriorizar mis sentimientos, pero la plática con esta muchacha de la mañana abrió grandes recuerdos…












