Me parece que debo bajarle
Nov 18, 2006 Vida personal diseñística
Necesito un desarme mental, en la semana me bajé a pelear de mi coche y aquí en el blog he sido agresivo.
Tendré que bajarle a mis instintos de cuando era un adolescente.
No más violencia por parte de Adan
El Baño una película que habla de la amistad entre hermanos
Nov 18, 2006 Vida personal diseñística
Hoy volví a ver esa magnífica película china llamada el baño “the Shower”.
Habla de la amistad entre hermanos.
Ahora que veo a mi hermano, todo un dentista con maestría en Ortodoncia, recuerdo cuando llegamos a nuestra colonia, un barrio muy bravo, por Tacubaya, al poniente, un barrio bravo como ninguno, su nombre Jalalpa.
El segundo día que llegamos, se nos hizo fácil jugar fútbol en la canchita que estaba frente a nuestra nueva casa, saqué el balón y comenzamos a patearlo, llegaron dos hermanos, uno con mi edad y el otro más grande. Nos retaron a jugar un partido. Yo le llevaba a mi hermano muchos años, en esa época tenía yo como 18 y él 10.
Comenzamos a jugar y el más chico de los hermanos pateó muy feo a mi hermano, no dije nada, pero en la siguiente jugada le llegué muy fuerte a ese “cuate”, lo tiré por allá, se paró muy enojado y me dijo que no sea cochino, le contesté que se aguantara, que le había pegado a mi hermano y no lloró como él.
Desde ahí nos fuimos “picando”. En una de esas, mi hermano estaba de portero, paró muy bien un balonazo del más grande, tomó el balón y cuando estaba tirado llegó el muchacho y le pateó la cabeza.
Llegué desde la media cancha y lo aventé, le dije que no se pasara de listo, que ya tenía el balón en las manos, no me hizo caso y me mentó la madre.
En ese instante llegó el hermano menor y me tiró una patada, pero pude agarrarle el pie y lo tiré, cuando se quería levantar le di una patada en la cara, se quedó allí tirado.
Su hermano mayor se me fue como perro, pero ese fue su error, lo tomé de los cabellos, le di un rodillazo en la cara y le rompí la nariz.
Todavía les di de patadas a los dos ahí tirados.
Desde ahí me conocieron en la colonia.
Posteriormente tuve que darle sus “madrazos” a dos o tres que le pegaron a mi hermano.
Cada vez que me decían que le habían pegado a mi hermano, me transformaba. Buscaba al culpable, hasta en su casa y no me detenía hasta romperle el hocico. Ni modo crecí en un barrio bravo y allí seríamos trogloditas o lo que sea, pero como me encantaba repartir “madrazos”.
Jamás nos peleamos mi hermano y yo, jamás tuvimos una discusión, él me respetaba y yo también.
En la colonia nadie le decía nada, ya sabían que si alguien se pasaba de listo tendría que pelearse conmigo.
¿Qué te hubiera gustado ser? Yo un Chamán-Brujo-Nahual
Nov 15, 2006 Vida personal diseñística
Uno siempre se pregunta que de no hacer lo que ahora hacemos, que nos gustaría ser.
En mi caso me hubiera gustado ser una mezcla entre Chamán - Brujo y Nahual.
Ahora imparto Reiki, por cierto que hasta ahora he tenido buenos resultados con mis pacientes, sobre todo en hacer que trabaje de nuevo el ritmo en bloqueos de energía. De eso se trata el Reiki, de hacer que el paciente pueda “otra vez” hacer que fluya libremente su energía. Se puede bloquear por enfermedades, problemas emocionales, malestares físicos, depresión, etc.
Así que mientras más me adentro al mundo de la energía universal me gusta más.
Un tío que falleció hace unos años era un brujo muy reconocido entre la comunidad de la sierra de Puebla. En algunas ocasiones lo acompañé en sus “curaciones”, era algo supremo, se sentía la fuerza, la energía cósmica, como se creaba un halo de luz en sus pacientes, etc. etc.
Yo se que a mucha gente no le gusta este tipo de “curación”, pero en la época prehispánica siempre existían los personajes que manejaban la energía de la naturaleza.
Ahora estoy deborándome libros acerca de la energía que mueve nuestro mundo, de la cultura prehispánica y sus tradiciones en cuanto a la salud. Visito a menudo zonas magnéticas como Teotihuacan, Tepoztlán Morelos, las piedras encimadas en Zacatlán, Puebla, etc.
Guauuuu! me siento como en otra dimensión.
Disculpen los de la Santa Inquisición, pero mis antepasados vienen de la región de los Indios Zacapoaxtlas y esas raíces me llevan a lo prehispánico.
Ante todo soy Guadalupano, que es la Tonantzin en una continuación del mundo Azteca.
Recuerdos del 2 de Noviembre 2006
Nov 15, 2006 Los Viajes Ilustran, Vida personal diseñística
Más vale tarde que nunca.
Este 2 de Noviembre, día de Muertos para los mexicanos, me encaminé a mi tierra querida Aserradero Puebla, el lugar donde nací.
Mi familia lo visita cada año para llevarle flores a las tumbas de los abuelos y familiares.
En esta ocasión los pude acompañar y me llevé una gratísima experiencia visual.
En primer lugar todo mundo llegaba al panteón o a comprar sus flores como podía:
Un primo que viene cada año de Estados Unidos traía su camioneta con placas de California.

Otro primo, primero tenía que dejar sus borregas en el corral:

Bueno, en este caso, la máquina abandonada solo le tocaba vernos pasar.

En el camino vimos un mini-circo ambulante, imagínense lo que podía ofrecer en su espectáculo.

Por otro lado, aquí se pueden ver algunas ofrendas de muertos:


Para mis familiares es importante presentar muy bien su altar:

En cada casa es común ver los recuerdos fotográficos sobre la pared:


Por supuesto que la ALEGRÍA y las ganas de VIVIR nos la dan las nuevas generaciones:

EN EL DÍA DE MUERTOS QUE VIVAN LOS VIVOS.
Mujeres, ¿podremos llegar a aprender?
Nov 13, 2006 Vida personal diseñística
—¿Tú no sabes nada acerca de las mujeres, verdad?
—¿Qué quieres decir?
—Lo que quiero decir es que puedo darme cuenta leyendo tus cuentos y poemas de que no sabes nada de las mujeres.
—Explícamelo mejor.
—Bien, quiero decir que para que un hombre me interese tiene que comerme el coño. ¿Has chupado alguna vez un coño?
—No.
—¿Tienes cincuenta años y nunca te has comido un coño?
—No.
—Es demasiado tarde.
—¿Por qué?
—A un perro viejo no se le pueden enseñar trucos nuevos.
—Claro que sí.
—No, es demasiado tarde para ti.
—Yo siempre he sido un aprendiz retrasado.
Lydia se levantó y se fue a la otra habitación. Volvió con un lápiz y un papel.
—Ahora mira, quiero enseñarte algo que seguramente no conoces, el clítoris. Es el punto sensible. El clítoris se esconde, ¿ves? y sale cuando hay suficiente excitación, es rosa y muy sensible. A veces se te ocultará y tú tienes que encontrarlo, sólo has de rozarlo con la punta de la lengua…
—Vale —dije—, ya he comprendido.
—No creo que puedas hacerlo. Ya te lo he dicho, no puedes enseñarle a un perro viejo trucos nuevos.
—Quítate la ropa y túmbate.
Nos desnudamos los dos y nos echamos en la cama. Empecé a besar a Lydia. Bajé de los labios al cuello, luego hasta sus pechos. Entonces bajé hasta su ombligo y de allí, más abajo.
—No, no puedes —dijo ella—, de ahí salen sangre y orina, piénsalo, sangre y orina…
Bajé y empecé a chupar. Me había dibujado un plano muy acertado. Todo estaba donde se suponía que debía estar. La escuché respirar fuertemente, luego gemir. Me excitaba. Se me empalmó. El clítoris apareció, pero no era exactamente rosa, era casi de un rojo púrpura. Jugué con él. Surgían jugos que se mezclaban con los pelos del coño. Lydia gemía más y más. Entonces oí la puerta principal abrirse y cerrarse. Escuché pasos. Levanté la mirada. Un chavalito negro de unos cinco años estaba plantado junto a la cama.
—¿Qué coño quieres? —le dije.
—¿Tienen botellas vacías? —me preguntó.
—No, no tenemos botellas vacías —le dije.
Salió del dormitorio, pasó por el salón, abrió la puerta delantera, salió y desapareció.
—Dios —dijo Lydia—, pensé que la puerta estaba cerrada. Ese era el niño de Bonnie.
Lydia se levantó y cerró la puerta delantera. Volvió y se echó en la cama. Eran alrededor de las cuatro de la tarde de un sábado.
Volví a zambullirme.
Charles Bukowski “Mujeres”
Mini-taxis en el DF como proveedores de pollos
Nov 1, 2006 Vida personal diseñística

Cuando mi amiga Catherine de Irlanda me visitó, lo que más le impresionó es que 9 de cada 10 coches eran los famosos mini-taxis, pero algo que le llamó más la atención y me preguntó por ello, es que había visto por las mañanas muchos taxis “cargando” en la parte de atrás grandes sacos blancos.
Le expliqué que en la Ciudad de México existen pequeños negocios expendedores de pollo, que no tienen en donde transportarlo, por ese motivo utilizan a los mini-taxis.
La señora o señor lleva las bolsas de pollo y en el exterior acomodan los costales de hielo, el cual servirá para mantener fresco el producto.
Eso llevan los taxis por las mañanas y más, mucho más.
¿Cuando es bueno conocer a una persona?
Oct 20, 2006 Vida personal diseñística
Ahora que veo este anuncio:

Me pasó algo curioso el día de ayer.
Al salir a comer a un restaurante cerca de la oficina, llegué, ordené unos deliciosos tacos de chuleta con queso, me dispuse a disfrutarlos.
En ese momento llegaron a la mesa contigua dos personas, una mujer como de unos 30 años acompañada por una más grande.
Al instante sentí la mirada por parte de la más joven, al voltear a verla, me di cuenta que estaba muy guapa, con grandes ojos, cabello largo muy negro, piel blanca y unos labios carnosos, -uummm qué rica chuleta y que guapa está esa mujer, pensé.
Todo el tiempo se me quedaba viendo y por supuesto que yo también la miraba. Hasta llegamos a tener cierta ansiedad de que al voltear, los dos estábamos dirigiendo la mirada uno al otro.
No existió ninguna duda que “congeniamos” en gusto por el otro.
Sentí el deber de hablarle, contactarla, no se pedirle su teléfono, pero mi pendejez del momento no me dejaba pensar bien.
¿Cómo iniciar una conversación? tal vez me pare y le diga que si no la conozco de otro lado, ¿que si vienen muy a menudo al restaurante? ¿que si no saben por donde se llega a Tlalpan desde ahí?, etc. etc.
Pasó el tiempo, me puse nervioso, sentía que mis piernas temblaban, no sentía eso desde que conocí a una de mis novias, allá por los tiempos de la escuela secundaria.
En otras ocasiones soy muy directo, si me gusta alguien trato de inmediato de acercármele, de hablarle, de comenzar una conversación, de confesarle que me gusta o que siento que su química y la mía pueden ser compatibles, cualquier pendejada, lo que sea, pero les hablo.
Esta vez sentía mucha atracción por ella y pensaba que era muy correspondido, tal vez por eso es que sufrí un “bloqueo socializador”.
Tomé el último sorbo de una riquísima Negra Modelo, había terminado de comer, me hice el güey por unos minutos, pretendiendo ver la televisión del lugar, pedí la cuenta, pagué.
Me levanté, me dirigí hacia la salida, ella se me quedaba viendo, yo también, salí del lugar.
Todo el camino a la oficina pensaba en regresar y hablarle… no pude.
Ahora siento un gran vacío, pensando en lo que pudo ser y nunca fue.
Ni modo, así es nuestra naturaleza, no existe algo que nos diga:
Adan, no seas pendejo, al lado de esa mujer estarás muy bien, ella te adorará, se llevarán muy bien, se comprenderán, ella vivirá feliz contigo, blah, blah, blah…
¿Quién no ha ido a las luchas?
Oct 17, 2006 Vida personal diseñística

Para cualquier mexicano “cultivado” en lo popular es algo imprescindible la visita a las luchas.
Aunque ahora ya se comercializó mucho y algunos quieren hacer parecer a la lucha libre mexicana como gringa, todavía quedan vestigios de cuando era una “verdadera” lucha por la vida.
Como todo, se dice que sólo actúan y no luchan a “muerte”.
-Yo diría que es como todo espectáculo, existen sus riesgos, pero también es un modo de vida, -imagínense que cada noche salieran a matarse, entonces no tendríamos luchadores.
A los 10 años me gustaba ir con unos amigos a una pequeña arena que estaba en la colonia Navidad, allá por Cuajimalpa.
Disque íbamos a entrenar, pero en realidad nada más dábamos de brincos por el ring.
Los jueves, viernes y sábados el luchador del momento por esos lugares “el bebé” nos llevaba por las diferentes arenas locales. Era toda una aventura gritar, maldecir, ir en contra el luchador rival, etc.
Nosotros que éramos su porra, nos trataba muy bien, al finalizar nos íbamos a una taquería o una pozolería a comer.
Él también manejaba un camión de la colonia, que iba de Tacubaya a la Navidad. Como este cuate era muy galán, siempre que lo acompañábamos de “cobradores” en el camión, terminábamos cuidando el autobús en un oscuro callejón mientras el Bebé estaba con la muchacha del día, siempre terminaba “empiernado” en el asiento de atrás con muchas de ellas.
A nosotros nos servía de aprendizaje virtual, ya que en cualquier momento volteábamos al espejo retrovisor y veíamos las artes “cogedoras” de nuestro ídolo.
Con él estuvimos como un año, luchando en la arena y cobrando en su camión, hasta que se fue al sureste, me parece que a Tabasco y desde allí ya no regresamos a la arena.
Se había ido nuestro gran luchador.
Ya no supe qué pasó con el Bebé, parece que se perdió en el anonimato y no llegó a a ser famoso, aunque yo recuerdo que volaba en el ring como ninguno.
Bueno, todo esto porque a cada visitante que viene a la Ciudad de México lo llevo a las luchas y salen fascinados.
Es toda una experiencia popular.
Los Panchitos
Oct 8, 2006 Vida personal diseñística
Recuerdo cuando estaba estudiando en el Bachilleres 8, el de Cuajimalpa, allí conocí al “Kilos” de los Panchitos, la “temida” banda de los años ochentas.
El conocerlo fue algo complejo, primero tuve una pelea con el “camotero”, un personaje conocido por ser muy aguerrido para pelear, además era un miembro muy activo de los Panchitos.
Esa vez al tratar de irme en mi carro, se paró enfrente el camotero, no me dejaba ir, le dije que si me daba “chance”, él me dijo que -ni madres pendejo, no te dejo salir ¿como vez?
Le heché el carro un poco, esto le encabronó de sobremanera, se avalanzó sobre mi ventana, me dió un “madrazo” en el pómulo.
Le dije que me dejara bajar, pero no lo hacía y en todo momento me tiraba más puñetazos, pero ya no me dió ninguno.
Posteriormente, como pude abrí la puerta de mi carro, lo aventé y pude salir, me fui sobre de él, ya no lo dejé ni siquiera respirar.
Le puse una “madriza”, que llegó el momento que perdí el sentir de lo que estaba haciendo, estaba sobre él, azotaba su cabeza contra el asfalto y si se levantaba le daba cabezazos en la cara.
De pronto sentí una patada en la mejilla, pero yo estaba tan enojado que ni siquiera hice caso, era su hermano, después me dijeron que mi amigo el “matute” también le puso otra “madriza” al que me pateó.
No podían pararme, seguía como loco azotando al camotero, hasta que una de mis amigas, Sonia me gritó que si seguía lo mataría, eso me contuvo por un momento y pudieron moverme a un lado.
Yo estaba como loco, aventaba hasta mis propios amigos, les decía que me dejaran, que si ese güey me “descontó” a la mala, tendría que seguir peleando conmigo.
Fue un desastre, el camotero ya no se levantaba.
Llamaron a la cruz roja y se lo llevaron.
Eso fue un viernes, el lunes me habló “Don Charlie”, un señor que vendía frente al Bachilleres, me dijo que no viniera, porque estaba una camioneta roja con el hermano del camotero y otros tres “cuates”, que al ir a comprar un refresco, escuchó como decían: “horita que llegue el pinche Adan lo quebramos”
Me dijo el Charlie que no se me ocurriera llegar esos días. Al instante le hablé al Matute para que tampoco fuera a la escuela.
Así estuve por dos semanas, le hablaba al Charlie y me decía que todavía estaban yendo al Bachilleres.
El viernes de la segunda semana quedamos el matute y yo de ir y “pues que pasara lo que pasara”
No estaban los Panchitos, fuimos a una fiesta a la colonia Navidad, cuando estábamos ahí que llega el Camotero junto a unos 20 “chavos banda”. Les dije a mis cuates, -saben qué? ahorita que nos toque los que no tenga que tocar.
Se me acercó el camotero y me dijo que “me manché”, le dije que no me había pasado, que nos aventamos “un tiro” y que si quería nos podíamos aventar otro cuando él quisiera.
Atrás de mí se paró uno de ellos y me dijo “ni madres pendejo, ya valiste madre aquí mismo”.
En ese momento llegó el “Kilos”, también integrante de los Panchitos, pero que ya desde hace un año estaba en el Bachilleres. Me dijo que no había “pedo”, que él había visto la “bronca” y que nadie se había metido, que yo le había roto la madre al camotero en buena pelea.
Pero, en ese momento el güey que estaba atrás me tiró un trancazo en la oreja, me voltee, le di una patada en los bajos, se agachó y lo rematé con un rodillazo en plena nariz.
Pensamos que allí comenzaría toda una batalla campal, pero el Camotero dijo: “No hay pedo contigo Kilos, deja que “madreemos” al Adan, tú que te metes?
El Kilos dijo, ni madres yo le salto con mi banda por el Adan ¿como vez?
El Camotero se le quedó viendo, entonces yo interrumpí y le dije -orale camotero vamos a rompernos la madre otra vez?
él, titubenado, me dijo que siendo así si el Kilos me hacía un “paro” que entonces todo quedaba bien.
Yo, ya super encabronado otra vez, le dije que “ni madres” si veniste era para romperme el hocico, ahora tenía que volver a pelear conmigo.
Se quedó pensando, se dió la vuelta y se fue con todos sus amigos.
Desde ahí el Kilos y yo fuimos inseparables, nos íbamos a todas las fiestas del Bachilleres, pedíamos dinero pa’ las chelas, etc. etc.
Aunque yo nunca estaba con la banda de los Panchos tenía un buen “paro” con ellos.
Además mi primo era el “Víboras” un cuate super “desmadrozo” y loco de la colonia el Cuernito, su banda eran “Los Salvajes”, afiliada a los Panchitos y así eran todos Los Salvajes, unos cuates super agresivos.
A mi primo lo mataron en una farmacia, por tratar de robarla.
Se salvó de inumerables peleas, lo tiraron desde un carro en movimiento, lo “zapatearon” entre 15 personas en una pelea, lo acuchillaron varias veces, etc. etc.
En una ocasión al pasar por su colonia lo tuve que llevar porque le habían dejado caer una piedra sobre su cabeza, tenía una gran herida, sangró todo mi carro. Cuando lo llevé al hospital Inglés de emergencia (un hospital privado muy caro), no lo quería atender, pero llegó un doctor “güerito” muy “alivianado” y mandó a la fregada a todos los que estaban en la recepción y él mismo le cerró la gran herida que traía el Víboras.
Todos sus amigos decían que un personaje tan conflictivo podía morir de cualquier forma, pero lo increible fue que lo mataron robando unas toallas femeninas “Kotex” para su novia.
En fin, ahora que veo un artículo que habla de ellos en La Jornada, me surgieron todos esos recuerdos, algo que es muy difícil de olvidar, sobre todo porque estuve a punto de que me “plomearan”.
Disculpen los mexicanismos, pero sin ellos no podía contar esta historia.
Rockeros rinden tributo a Los Panchitos con motivo de su santo














