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Así es como se expresa el presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, Octavio Paredes López en un reportaje del periódico La Jornada.

Eso también aplica a los diseñadores o cualquier profesión, cuantos de nosotros no recibimos lo que deberíamos por nuestro esfuerzo y cuantos de nuestra política mexicana reciben una gran tajada monetaria sin hacer nada?

En lo personal me enfrenté a los vicios del gobierno, al hacer mi servicio social en la Unidad de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública (1991), posteriormente me dieron trabajo allí mismo, así que ya recibía un sueldo.

Lo que observé, es que las personas sindicalizadas hacían que trabajaban, pero no hacían casi nada.
Existía un primo del líder sindical de la SEP que no hacía nada de lo que le tocaba, se la pasaba haciendo trabajos de Diseño para personas ajenas al departamento y por supuesto utilizaba los materiales que estaban destinado a los proyectos de ese lugar.

En algún momento me gané con trabajo la confianza del jefe, de esa forma me asignó el recibir a los productores de televisión y crearles su “paquete” visual para el programa en turno.

Al requerir un dibujo, un esquema, una animación, etc. a las personas sindicalizadas y darles un tiempo de entrega, digamos al siguiente día a las 3 de la tarde, me contestaban:”No Adan así no se debe trabajar, no mal acostumbres a los productores, te lo haré pero para pasado mañana a las 5 de la tarde”

Al no tener ayuda alguna por los sindicalizados o de “planta” como ellos se llamaban, decidí hacer mi equipo de trabajo reclutando a los diseñadores y dibujantes nuevos, resultó un buen equipo y los productores llegaban directamente a nuestro equipo y olvidaban a los otros. Llegó el día en que se me acercaron los que ya no eran requeridos y me dijeron:”Oye Adan!! Ya déjanos algo no?, todo lo agarras tú, pues qué te crees?”

Les contesté que si llegaban con nosotros es porque les entregamos los trabajos a tiempo y de eso no tenemos la culpa. Por supuesto que estaban super enojados.

Así pasó el tiempo y al seguir trabajando me atreví a pedir un aumento de sueldo, pero al saber esto los de planta, hablaron con el jefe y le dijeron que si me subía a mí le tenía que subir a todos.
El jefe no quiso y no me pudieron subir nada. Así que seguía ganando un sueldo raquítico que se “merecía” un escuincle salido de la Universidad y no como lo que ganaban los sindicalizados.
Que para ese entonces eran 10 veces más que yo.

Así que me salí de ese lugar para pedir trabajo en el sector privado y ese serían otras aventuras que las contaré pronto.