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En unos cuantos años hemos visto como ha cambiado la práctica del diseño.

Desde pegar galeras de texto en una superficie rígida hasta cambiar de un diseño 2D a 3D. Ahora los sentidos juegan un papel más dinámico, digamos que estamos en una cuarta dimensión.

Cuando creíamos que estábamos creando o recreando un objeto visual, ahora es toda una experiencia multimedia.

Alguna vez utilizamos una composición que se podía llamar dinámica entre imágenes y texto, ahora se compone de una tipografía e imágenes en constante desarrollo. Se tiene que relacionar más con el tiempo, movimiento y sonido.

Cuando pensábamos que podíamos controlar la forma en que nuestros usuarios finales visualizaran nuestro trabajo impreso, llegó el diseño web y cambió toda esa idea, donde cada persona puede ver un mismo diseño con ligeras o extremas diferencias. Ahora tenemos que estar seguros de mostrar una buena relación entre la forma y la comunicación sin un marco fijo.

Creíamos que el diseño estaba más hermanado con la Artesanía, el Arte, lo manual, donde un cutter hacía las veces de cortar lo que sobraba. Ahora nuestras herramientas se sienten casi virtuales, con la combinación de teclas podemos cambiar de color o con otra regresar a la versión anterior. Como quisiéramos que existiera una combinación de “undo” en nuestra vida diaria.

Cuanto costará comprar el equipo para abrir un despacho de diseño en relación a diez años atrás. Ahora se tienen que invertir en lo último en computadoras y los siempre exorbitantes precios de software.

Algunos extrañarán los momentos de soledad cuando se diseñaba, esas largas noches y solo verle la cara al que les pedía el diseño unas cuantas veces, ahora tenemos que lidiar con más opiniones, procesos y colaboraciones: un webmaster, un programador, el departamento legal, etc.
Tenemos que aprender a respetar opiniones, una buena cuota de tolerancia, aguantar diferentes egos y sobre todo llegar a un consenso.

Y lo más gratificante es decir “Sí estoy trabajando y lo disfruto”, cuantas veces le hablamos a alguien, le preguntamos que haces? Y nos dice con un dejo de fastidio “Pues aquí trabajando, que se le hace, ni modo tenemos que comer”
No hay nada más que disfrutar resolviendo problemas visuales, los cuales no contienen recetas, cada proyecto es diferente, cada movimiento nos lleva un riesgo y una gratificación al verlo impreso, en un CD o en Internet.

Wow, de verdad que disfruto cada día frente a mi Mac!