En la época del “paste up”, cuando se pegaban originales fotográficos junto a galeras de texto con cemento Iris, no recuerdo que se cambiara tan a menudo el diseño por parte del cliente. Leía un artículo en Design Observer acerca de cómo el cliente cambia más y más el diseño.
Can you make the type bigger?

Por eso es que nuestra época es la del “cambio”.

íCámbiame el color”
íCámbiame la tipografía”
íEsa foto no me gusta, ¿puedes incorporar la que tomé en mis últimas vacaciones?”
íEl sitio me parece bien, lo que no me gusta es el menú ¿puedes crear uno desplegable?
íPerfecto! Sólo quítame el fondo y ponle como una marca de agua con mi logo”
í¿No puedes cambiarle el “look” por uno como el sitio de Thalia?”
íSí, si es lo que deseaba, pero como que le falta algo, déjame ver a que sitio deseo que se parezca.

íEl catálogo está bien, pero dice mi asistente que si le cambias todas las fotos, porque las que te dí no eran las correctas”
íMi socio que es un magnífico Arquitecto me sugirió que cambies todos los fondos de los folletos, prefiere que incorpores fondos en 3D de los aparatos que venderemos”
íMe encanta trabajar con ese diseñador, nos entendemos muy bien, hace todo lo que le pido”
íPrefiero trabajar junto al diseñador, para que le “oriente” como me gustan las cosas”
íSolo tengo un último cambio: cámbiale el tamaño a todas las imágenes del catálogo, se ven muy pequeña, además ya no las quiero con el fondito que tienen, ¿puedes dejar sólo el producto?”
íMe encanta el catálogo impreso de nuestra compañía, puedes “escanearlo” y pasarlo a mi sitio, sí así como está, no quiero que le cambies nada.”

Claro que desean todos esos cambios sin que tengan que pagar nada extra.
Claro que es nuestra culpa porque hemos hecho de estas prácticas algo muy común. Si no lo hace un diseñador otro lo hará.

Por favor tratemos de dejar en claro que cualquier cambio “mayor” implicará más gastos.

Los clientes si no se dan cuenta que las imágenes que nos dieron están inservibles para el mundo impreso o web y se las arreglamos sin cobrarles por “ganarnos al cliente”. Estamos expuesto a que piensen que si nos dan basura obtendremos oro, además sin cobrarles.
Pongamos todo lo que haremos por escrito, así sabrán si están dispuestos a pagar más.

No es que nos casemos con las ideas, lo que pasa es que ellos desean ver cambios, solo por ver algo más y al final casi siempre regresan a nuestras propuestas.
No existe nada más horrible que ir a una revisión de proyecto con una “junta” de socios, cada uno te pedirá algo diferente, no como algo objetivo sino para justificar su tiempo y espacio en ese lugar. Te cambiarán todo.

Para esos momentos se requiere paciencia, escucharlos, tomar las “buenas” ideas que propongan, pero al final usaremos nuestro juicio “gráfico”.
No tiene caso pelearnos defendiendo a muerte nuestras ideas.
Es mejor tener un trato amable y conciliador, además la última palabra la tendremos nosotros, daremos gracias por sus comentarios, al final entregaremos algo que funcione, quizás con alguna que otra idea tomada de la junta, pero nada que cambie el sentir de comunicación del diseño.