Dos idiomas, diferente pensar.
Jun 5, 2006 2:23 pm Vida personal diseñÃstica
Al leer un artÃculo de: Scientific American Mind: Two Languages, Two Minds en donde explican que en Estados Unidos, estudiaron a un grupo de personas bilingües, ahà encontraron que al hablar los dos idiomas se comportaban diferente.
Eso es cierto, cuando estaba viviendo en San Francisco California, me tenÃa que “??transformarÓ para cada ocasión.
En mi trabajo en un service bureau de Diseño, tenÃa que hablar un Inglés muy amigable y dirigido a los clientes. Sin ningún tipo de Slang o modismos.
-hasta parecÃa una persona decente, aunque ustedes no lo crean.
Ahà la mejor enseñanza fue platicar con los que hablan Inglés y tienen origen asiático, como ellos no utilizan la R, es muy difÃcil entenderles, sobre todo porque hablan el Inglés pero a la velocidad del chino.
-uuuuffff, eso sà que me costó entenderle a nuestros clientes chinitos o vietnamitas.
En una ocasión me subà a un autobús de San Francisco a la hora de la salida de las costureras chinas, no podÃa creer como se podÃan entender entre un grupo de seis chinitas, todas hablaban al mismo tiempo y con el clásico tono agudo de sus voces, llegué con un fuerte zumbido en los oÃdos.
Mi primer novia en esa ciudad fue una super-gringa, me enseñó una gran variedad de modismos del Inglés. Cada vez que platicaba con ella tenÃa que quitarme mi disfraz del Inglés pulcro y pasarlo al del diario. No se me hacÃa complicado cambiar de escenario verbal, pero sà sentÃa extraño que en el dÃa tratara de hablar muy bien y en la noche decir otras palabras.
Bueno eso también lo podemos hacer los chilangos, estamos en el trabajo muy decentes, llegamos a nuestro barrio y tenemos que hablar el caló de la colonia.
Con una novia irlandesa que tuve, me sirvió muchÃsimo ya que me enseñó algo de la jerga inglesa de Europa, asà pude entender un poco más las pelÃculas escocesas, inglesas, de Australia o la misma Irlanda. En una ocasión fuimos a ver una pelÃcula escocesa y no le entendà nada.
Pero cada palabra que pensaba decir con ellos cambiaba mi forma de pensar, culturalmente tenÃa que saber qué y como decir las cosas. Por ejemplo, en un ambiente de trabajo a nadie le puedes decir algo directo, porque lo pueden tomar como un comentario personal y te pueden demandar de acoso sexual.
Con lo que respecta al Español, también tenÃa que transformar mi hablar.
La llegar a mi casa, primero vivà en un barrio latino, jugaba fútbol en un parque, allà habÃa de todo, michoacanos, jaliscienses, de Guanajuato, de Zacatecas, etc.
El primer dÃa que toqué el balón, me gritaron “??pásala chilangoÓ, asà se me quedó el apodo. Para ellos de ahà en adelante me conocieron por “??el chilangoÓ.
Por supuesto que con ellos hablaba lo más “??de barrioÓ para que se reforzara que era yo de chilangolandia. Bueno, eso me trajo muchos problemas, siempre tenÃa que estar a la defensiva cuando jugábamos contra otros equipos donde estaban más de Jalisco o Michoacán. Algunas veces me decÃan “??pinche chilanguito ahorita te rompo una pataÓ.
Luego llegaba yo cada sábado al centro cultural La Peña del Sur en el mero corazón del barrio de la Misión en San Francisco.
Alejandro Stewart, el que lo manejaba me contrató como el que recibÃa a las personas en el mostrador de enfrente, asà que también la hacÃa de “??barmanÓ.
-buen negocio, comprábamos vino chileno de a 8 ó 10 dólares y vendÃamos el vaso a 3 dólares, pero lo que recaudábamos era para el propio soporte del centro y para pagarles a los artistas. -Muy buena calidad por cierto, tenÃamos trovadores, músicos de calidad, poetas, etc.
Allà tenÃa que hablar en forma muy culta, ya que antes o después del concierto podÃa estar platicando con poetas, escritores, músicos, artistas, etc. -y ni modo de hablar pura pendejada.
Los sábados y domingos que jugaba en el torneo local de fútbol, regresaba a mis raÃces del barrio, se la mentaba a cualquier pendejo, nos decÃamos maldiciones entre los del equipo, nos pendejeábamos en el juego, pero eso sà al final nos “bamos a la casa de alguno del equipo, pasábamos a comprar carnitas, una carne para asar, etc. y a tomarnos unas buenas “??negras ModeloÓ -ahhhhh que ricura de cerveza.
Las pláticas se mezclaban entre lo chilango, lo michoacano, lo salvadoreño, lo de Zacatecas, lo de Guanajuato, etc. HabÃamos de todo en el famoso GUANAJUATO de South San Francisco.
Claro que también tuve novias en “??tu propio idiomaÓ.
Una novia guatemalteca fue lo mejor al hablar español, muy culta, le encantaba leer y compartÃamos muy buenas pláticas.
Gracias a mis amigos chilenos entendà muchÃsimo del lenguaje que se practica por el cono sur. Sobre todo a la joven chilena que se quedó tres meses en mi departamento, antes de irse a Nueva York. Muy buen intercambio cultural que llevamos en ese tiempo.
Una colombiana también muy culta enriqueció mi lenguaje con sus pláticas de todo lo que pasaba en su paÃs.
Y asà tenÃa que camuflajear mi lenguaje y cambiar de una cultura a otra, muy gratificante esa experiencia. PodÃa estar hablando con el representante de Mitsubishi en San Francisco que con el “??compaÓ que vendÃa playeras en el Fisherman’s wharf.








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