taximexico.jpgAhora que manejaba de mi casa al trabajo pude observar como nos podemos transformar debido a la violencia cotidiana.
Resulta que iba manejando tranquilamente, un microbús se paró a subir gente, lo traté de rebasar y un taxista que quería hacer lo mismo casi me golpea por la parte de atrás, -como quien dice que se enojó porque le gane la posición.
Seguimos y en una curva me rebasó cual conductor de las 24 horas de Lemans, -ni en cuenta.

Al llegar a una intersección se le paró otro taxi enfrente, se dio vuelta en U, aproveché el momento para rebasar a los dos taxis, como pasé muy cerca del que estaba dando vuelta en U, me mentó la madre con su claxon, yo hice lo mismo, pero el que había dejado atrás, me alcanzó y se me cerró varias veces, como queriendo pelear.
Lo dejé por unos cuantos intentos, pero ya cuando llegamos al semáforo, primero se me quedó viendo y me la mentó con la mano, posteriormente me dijo que me bajara, no le hice caso, pero cuando se trató de bajar del taxi, al instante me bajé, me quité los lentes y lo reté a o romperse la madre.

Primero quedó atónito de que me bajara después de todo lo que me hizo, luego pensó que estaba yo todo segatón y no podría dejar mis lentes, luego se sorprendió más de que me bajé y lo reté a golpes.
Le dije que si no le hacía caso es porque tenía que llegar temprano a entregar un trabajo, pero que no pensara que le tenía miedo.
Lo único que hizo fue decir “pssssahhhh pus que muy chingón?”, le dije que dejara de decir estupideces y que se rompiera el hocico conmigo. Para ese tiempo ya le temblaba la boca, se hizo para atrás cuando le hice la finta que lo iba a descontar, me tiró una patada, le agarré el pie y lo tiré, se quedó allí tirado, no hizo nada.

Para qué estaba perdiendo el tiempo con un g”žey que no se aventaría una pelea, lo dejé allí y le dije: “eres un pobre pendejo que cuando siente la de “de veras” le sacas”

Uno se transforma en un instante, así es nuestra Ciudad de México.