La personalidad (calidad o hecho de existir como persona) del EspÃritu Santo es presentada tan
claramente en la Biblia como la personalidad del Padre y del Hijo.
Mateo 28:19 dice claramente Bautizar en el Nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo.
2Corintios 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del EspÃritu
Santo sean con todos vosotros
Muchas personas confunden los resultados de la presencia del EspÃritu Santo con la persona del EspÃritu Santo.
Como en el ejemplo del viento. Podemos ver los efectos del viento, pero el mover de las hojas y el sonido de
los árboles al soplar el viento no son el viento sino solo los efectos de la presencia del viento. Es muy
importante darnos cuenta de que el EspÃritu Santo es una persona y no una cosa o una experiencia
a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo
(Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).
b) A El se le llama EspÃritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado EspÃritu (Jn. 4:24).
c) Los pronombres usados para el EspÃritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espÃritu» es
un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado
(Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad
del EspÃritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).
El EspÃritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “AsÃ, porque estaban en desacuerdo unos
con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacÃa este único comentario: Aptamente habló el espÃritu santo por
IsaÃas el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo
entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).
¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el EspÃritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que
el EspÃritu Santo no es Dios?
El EspÃritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al EspÃritu
Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espÃritu; y donde está el espÃritu de Jehová
hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).
La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.
claramente en la Biblia como la personalidad del Padre y del Hijo.
Mateo 28:19 dice claramente Bautizar en el Nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo.
2Corintios 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del EspÃritu
Santo sean con todos vosotros
Muchas personas confunden los resultados de la presencia del EspÃritu Santo con la persona del EspÃritu Santo.
Como en el ejemplo del viento. Podemos ver los efectos del viento, pero el mover de las hojas y el sonido de
los árboles al soplar el viento no son el viento sino solo los efectos de la presencia del viento. Es muy
importante darnos cuenta de que el EspÃritu Santo es una persona y no una cosa o una experiencia
Romanos 8:27 nos muestra de que el EspÃritu Santo tiene una mente. Dice que, aquel que escudriña el corazón
, sabe la mente del EspÃritu. El EspÃritu Santo tiene una mente. El hace que todas las cosas estén en acuerdo
con la palabra de Dios.
Efesios 4:30 nos muestra que El puede ser contristado, como una fuerza puede ponerse triste?
1. El EspÃritu hace aquello que sólo una persona puede hacer.
a) El convence al mundo: «Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn. 16:8).
b. El enseña: «El os enseñará todas las cosas» (Jn. 14:26; ver también Neh. 9:20; Jn. 16:13-15; 1 Jn. 2:27).
c) El EspÃritu habla: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al EspÃritu de su Hijo, el cual clama:
¡Abba, Padre!» (Gá. 4:6).
d) El EspÃritu intercede: «Pero el EspÃritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Ro. 8:26).
e) El EspÃritu guÃa: «Guiados por el EspÃritu» (Gá. 5:18; cf. Hch. 8:29; 10:19; 13:2; 16:6-7; 20:23; Ro. 8:14).
f) El EspÃritu señala a los hombres para el servicio especÃfico: «dijo el EspÃritu Santo: Apartadme a Bernabé y a
Saulo para la obra a que los he llamado» (Hch. 13:2; cf. Hch. 20:28).
g) El EspÃritu está El mismo sujeto a un plan (Jn. 15:26).
h) El EspÃritu ministra: El regenera (Jn. 3:6), El sella (Ef. 4:30), El bautiza (1 Co. 12:13), El llena (Ef. 5:18).
Todos los términos bÃblicos relativos al EspÃritu implican su personalidad.
a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo
(Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).
b) A El se le llama EspÃritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado EspÃritu (Jn. 4:24).
c) Los pronombres usados para el EspÃritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espÃritu» es
un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado
(Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad
del EspÃritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).
Ã?l es llamado Dios.
Este hecho se verá comparando IsaÃas 6:8-9 con Hechos 28:25-26; JeremÃas 31:31-34 con Hebreos 10:15-17.
(Notar también 2 Co. 3:18 y Hch. 5:3, 4. « ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al EspÃritu Santo?…
No has mentido a los hombres sino a Dios».) A pesar de que los juicios de Dios han caÃdo tan drásticamente sobre
algunos que han mentido contra el EspÃritu (Hch. 5:3), y aunque a los hombres evidentemente no se les permite
jurar en el nombre del EspÃritu Santo, y aunque El es llamado el EspÃritu Santo, es cierto que El no es más santo
que el Padre o el Hijo; la absoluta santidad es el primer atributo del Dios (Padre, Hijo y Espiritu).
EL ESPIRITU SANTO ES DIOS
El EspÃritu Santo conduce. “Porque todos los que son conducidos por el espÃritu de Dios, éstos son los hijos de Dios
” (Rom 7,14) (VNM).
¿Cómo es posible que una fuerza carente de personalidad -como la electricidad- conduzca a personas que sà tienen
personalidad, de tal manera que si éstas se someten a su guÃa pongan de manifiesto que son hijos de Dios
El EspÃritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “AsÃ, porque estaban en desacuerdo unos
con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacÃa este único comentario: Aptamente habló el espÃritu santo por
IsaÃas el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo
entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).
Ahora bien, lo cierto es que Pablo cita de Is 6,8-9; y allà no se dice que hablara el EspÃritu Santo, sino el mismo
Jehová: “Y empecé a oÃr la voz de Jehová, que decÃa: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Y yo procedÃa a
decir: Aquà estoy yo. EnvÃame a mÃ. Y él pasó a decir: Ve, y tienes que decir a este pueblo: Oigan vez tras vez,
pero no entiendan; y vean vez tras vez, pero no consigan conocimiento” (ls 6,8-9).
¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el EspÃritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que
el EspÃritu Santo no es Dios?
El autor de la carta a los Hebreos reproduce aquà una extensa cita del Sal 95,7-11, atribuyéndola al EspÃritu Santo.
Basta ir al Antiguo Testamento para comprobar que el que habla en el mismo es Jehová. Ahora bien, ¿se equivocaba
el autor de la carta a los Hebreos identificando al EspÃritu Santo con el Jehová del Antiguo Testamento, o se equivoca
la Wachtower al decir que el EspÃritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad?
El EspÃritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al EspÃritu
Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espÃritu; y donde está el espÃritu de Jehová
hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).
La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.
Sólo el EspÃritu Santo abarca las cosas de Dios. Por todo ello no es de extrañar que en la mente de los autores del
Nuevo Testamento, que, como hemos visto, no creÃan que el EspÃritu Santo no fuera Dios ni tampoco pensaban que era
una fuerza impersonal, anidara la certeza de que toda la inmensidad de Dios sólo podÃa ser penetrada por el EspÃritu
Santo, algo imposible si éste hubiera sido una simple fuerza activa carente de personalidad:
“Porque, ¿quién entre los hombres conoce las cosas del hombre salvo el espÃritu del hombre que está en él? AsÃ
también, nadie ha llegado a conocer las cosas de Dios salvo el espÃritu de Dios” (1Cor 2,11) (VNM).
Porque el EspÃritu Santo es Dios, se puede blasfemar contra él. “Sin embargo, cualquiera que blasfemare contra el espÃritu
santo no tiene perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno” (Mc 3,29) (VNM). [La blasfemia contra el EspÃritu
Santo es la resistencia frente al mismo. Mientras otros pecados permiten su perdón al no entrañar necesariamente la
dureza de corazón, el que se cierra al EspÃritu Santo impide que el arrepentimiento entre en su alma y con él la
misericordia de Dios.