Un Comentario to “Los testigos de Mac”

  1. WILSON JAIME julio 12, 2008 en 7:39 pm #
    La personalidad (calidad o hecho de existir como persona) del Espíritu Santo es presentada tan
    claramente en la Biblia como la personalidad del Padre y del Hijo.

    Mateo 28:19 dice claramente Bautizar en el Nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo.

    2Corintios 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu
    Santo sean con todos vosotros

    Muchas personas confunden los resultados de la presencia del Espíritu Santo con la persona del Espíritu Santo.
    Como en el ejemplo del viento. Podemos ver los efectos del viento, pero el mover de las hojas y el sonido de
    los árboles al soplar el viento no son el viento sino solo los efectos de la presencia del viento. Es muy
    importante darnos cuenta de que el Espíritu Santo es una persona y no una cosa o una experiencia

    Romanos 8:27 nos muestra de que el Espíritu Santo tiene una mente. Dice que, aquel que escudriña el corazón
    , sabe la mente del Espíritu. El Espíritu Santo tiene una mente. El hace que todas las cosas estén en acuerdo
    con la palabra de Dios.

    Efesios 4:30 nos muestra que El puede ser contristado, como una fuerza puede ponerse triste?

    1. El Espíritu hace aquello que sólo una persona puede hacer.

    a) El convence al mundo: «Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn. 16:8).
    b. El enseña: «El os enseñará todas las cosas» (Jn. 14:26; ver también Neh. 9:20; Jn. 16:13-15; 1 Jn. 2:27).
    c) El Espíritu habla: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, el cual clama:
    ¡Abba, Padre!» (Gá. 4:6).
    d) El Espíritu intercede: «Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Ro. 8:26).
    e) El Espíritu guía: «Guiados por el Espíritu» (Gá. 5:18; cf. Hch. 8:29; 10:19; 13:2; 16:6-7; 20:23; Ro. 8:14).
    f) El Espíritu señala a los hombres para el servicio específico: «dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a
    Saulo para la obra a que los he llamado» (Hch. 13:2; cf. Hch. 20:28).
    g) El Espíritu está El mismo sujeto a un plan (Jn. 15:26).
    h) El Espíritu ministra: El regenera (Jn. 3:6), El sella (Ef. 4:30), El bautiza (1 Co. 12:13), El llena (Ef. 5:18).

    Todos los términos bíblicos relativos al Espíritu implican su personalidad.

    a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo
    (Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).

    b) A El se le llama Espíritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado Espíritu (Jn. 4:24).

    c) Los pronombres usados para el Espíritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espíritu» es
    un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado
    (Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad
    del Espíritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).

    Ã?l es llamado Dios.

    Este hecho se verá comparando Isaías 6:8-9 con Hechos 28:25-26; Jeremías 31:31-34 con Hebreos 10:15-17.
    (Notar también 2 Co. 3:18 y Hch. 5:3, 4. « ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?…
    No has mentido a los hombres sino a Dios».) A pesar de que los juicios de Dios han caído tan drásticamente sobre
    algunos que han mentido contra el Espíritu (Hch. 5:3), y aunque a los hombres evidentemente no se les permite
    jurar en el nombre del Espíritu Santo, y aunque El es llamado el Espíritu Santo, es cierto que El no es más santo
    que el Padre o el Hijo; la absoluta santidad es el primer atributo del Dios (Padre, Hijo y Espiritu).

    EL ESPIRITU SANTO ES DIOS

    El Espíritu Santo conduce. “Porque todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son los hijos de Dios
    ” (Rom 7,14) (VNM).

    ¿Cómo es posible que una fuerza carente de personalidad -como la electricidad- conduzca a personas que sí tienen
    personalidad, de tal manera que si éstas se someten a su guía pongan de manifiesto que son hijos de Dios

    El Espíritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “Así, porque estaban en desacuerdo unos
    con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacía este único comentario: Aptamente habló el espíritu santo por
    Isaías el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo
    entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).

    Ahora bien, lo cierto es que Pablo cita de Is 6,8-9; y allí no se dice que hablara el Espíritu Santo, sino el mismo
    Jehová: “Y empecé a oír la voz de Jehová, que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Y yo procedía a
    decir: Aquí estoy yo. Envíame a mí. Y él pasó a decir: Ve, y tienes que decir a este pueblo: Oigan vez tras vez,
    pero no entiendan; y vean vez tras vez, pero no consigan conocimiento” (ls 6,8-9).

    ¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el Espíritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que
    el Espíritu Santo no es Dios?

    El autor de la carta a los Hebreos reproduce aquí una extensa cita del Sal 95,7-11, atribuyéndola al Espíritu Santo.
    Basta ir al Antiguo Testamento para comprobar que el que habla en el mismo es Jehová. Ahora bien, ¿se equivocaba
    el autor de la carta a los Hebreos identificando al Espíritu Santo con el Jehová del Antiguo Testamento, o se equivoca
    la Wachtower al decir que el Espíritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad?

    El Espíritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al Espíritu
    Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espíritu; y donde está el espíritu de Jehová
    hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).

    La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.

    Sólo el Espíritu Santo abarca las cosas de Dios. Por todo ello no es de extrañar que en la mente de los autores del
    Nuevo Testamento, que, como hemos visto, no creían que el Espíritu Santo no fuera Dios ni tampoco pensaban que era
    una fuerza impersonal, anidara la certeza de que toda la inmensidad de Dios sólo podía ser penetrada por el Espíritu
    Santo, algo imposible si éste hubiera sido una simple fuerza activa carente de personalidad:

    “Porque, ¿quién entre los hombres conoce las cosas del hombre salvo el espíritu del hombre que está en él? Así
    también, nadie ha llegado a conocer las cosas de Dios salvo el espíritu de Dios” (1Cor 2,11) (VNM).

    Porque el Espíritu Santo es Dios, se puede blasfemar contra él. “Sin embargo, cualquiera que blasfemare contra el espíritu
    santo no tiene perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno” (Mc 3,29) (VNM). [La blasfemia contra el Espíritu
    Santo es la resistencia frente al mismo. Mientras otros pecados permiten su perdón al no entrañar necesariamente la
    dureza de corazón, el que se cierra al Espíritu Santo impide que el arrepentimiento entre en su alma y con él la
    misericordia de Dios.

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