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el Sábado, agosto 18, 2007 a las 7:01 pm archivado en Apple - Mac.
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La personalidad (calidad o hecho de existir como persona) del EspÃÂritu Santo es presentada tan
claramente en la Biblia como la personalidad del Padre y del Hijo.
Mateo 28:19 dice claramente Bautizar en el Nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo.
2Corintios 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del EspÃÂritu
Santo sean con todos vosotros
Muchas personas confunden los resultados de la presencia del EspÃÂritu Santo con la persona del EspÃÂritu Santo.
Como en el ejemplo del viento. Podemos ver los efectos del viento, pero el mover de las hojas y el sonido de
los árboles al soplar el viento no son el viento sino solo los efectos de la presencia del viento. Es muy
importante darnos cuenta de que el EspÃÂritu Santo es una persona y no una cosa o una experiencia
a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo
(Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).
b) A El se le llama EspÃÂritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado EspÃÂritu (Jn. 4:24).
c) Los pronombres usados para el EspÃÂritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espÃÂritu» es
un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado
(Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad
del EspÃÂritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).
El EspÃÂritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “AsÃÂ, porque estaban en desacuerdo unos
con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacÃÂa este único comentario: Aptamente habló el espÃÂritu santo por
IsaÃÂas el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo
entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).
¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el EspÃÂritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que
el EspÃÂritu Santo no es Dios?
El EspÃÂritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al EspÃÂritu
Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espÃÂritu; y donde está el espÃÂritu de Jehová
hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).
La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.
julio 12, 2008 at 7:39 pm
claramente en la Biblia como la personalidad del Padre y del Hijo.
Mateo 28:19 dice claramente Bautizar en el Nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo.
2Corintios 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del EspÃÂritu
Santo sean con todos vosotros
Muchas personas confunden los resultados de la presencia del EspÃÂritu Santo con la persona del EspÃÂritu Santo.
Como en el ejemplo del viento. Podemos ver los efectos del viento, pero el mover de las hojas y el sonido de
los árboles al soplar el viento no son el viento sino solo los efectos de la presencia del viento. Es muy
importante darnos cuenta de que el EspÃÂritu Santo es una persona y no una cosa o una experiencia
Romanos 8:27 nos muestra de que el EspÃÂritu Santo tiene una mente. Dice que, aquel que escudriña el corazón
, sabe la mente del EspÃÂritu. El EspÃÂritu Santo tiene una mente. El hace que todas las cosas estén en acuerdo
con la palabra de Dios.
Efesios 4:30 nos muestra que El puede ser contristado, como una fuerza puede ponerse triste?
1. El EspÃÂritu hace aquello que sólo una persona puede hacer.
a) El convence al mundo: «Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn. 16:8).
b. El enseña: «El os enseñará todas las cosas» (Jn. 14:26; ver también Neh. 9:20; Jn. 16:13-15; 1 Jn. 2:27).
c) El EspÃÂritu habla: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al EspÃÂritu de su Hijo, el cual clama:
¡Abba, Padre!» (Gá. 4:6).
d) El EspÃÂritu intercede: «Pero el EspÃÂritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Ro. 8:26).
e) El EspÃÂritu guÃÂa: «Guiados por el EspÃÂritu» (Gá. 5:18; cf. Hch. 8:29; 10:19; 13:2; 16:6-7; 20:23; Ro. 8:14).
f) El EspÃÂritu señala a los hombres para el servicio especÃÂfico: «dijo el EspÃÂritu Santo: Apartadme a Bernabé y a
Saulo para la obra a que los he llamado» (Hch. 13:2; cf. Hch. 20:28).
g) El EspÃÂritu está El mismo sujeto a un plan (Jn. 15:26).
h) El EspÃÂritu ministra: El regenera (Jn. 3:6), El sella (Ef. 4:30), El bautiza (1 Co. 12:13), El llena (Ef. 5:18).
Todos los términos bÃÂblicos relativos al EspÃÂritu implican su personalidad.
a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo
(Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).
b) A El se le llama EspÃÂritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado EspÃÂritu (Jn. 4:24).
c) Los pronombres usados para el EspÃÂritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espÃÂritu» es
un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado
(Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad
del EspÃÂritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).
Ã?l es llamado Dios.
Este hecho se verá comparando IsaÃÂas 6:8-9 con Hechos 28:25-26; JeremÃÂas 31:31-34 con Hebreos 10:15-17.
(Notar también 2 Co. 3:18 y Hch. 5:3, 4. « ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al EspÃÂritu Santo?…
No has mentido a los hombres sino a Dios».) A pesar de que los juicios de Dios han caÃÂdo tan drásticamente sobre
algunos que han mentido contra el EspÃÂritu (Hch. 5:3), y aunque a los hombres evidentemente no se les permite
jurar en el nombre del EspÃÂritu Santo, y aunque El es llamado el EspÃÂritu Santo, es cierto que El no es más santo
que el Padre o el Hijo; la absoluta santidad es el primer atributo del Dios (Padre, Hijo y Espiritu).
EL ESPIRITU SANTO ES DIOS
El EspÃÂritu Santo conduce. “Porque todos los que son conducidos por el espÃÂritu de Dios, éstos son los hijos de Dios
” (Rom 7,14) (VNM).
¿Cómo es posible que una fuerza carente de personalidad -como la electricidad- conduzca a personas que sàtienen
personalidad, de tal manera que si éstas se someten a su guÃÂa pongan de manifiesto que son hijos de Dios
El EspÃÂritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “AsÃÂ, porque estaban en desacuerdo unos
con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacÃÂa este único comentario: Aptamente habló el espÃÂritu santo por
IsaÃÂas el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo
entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).
Ahora bien, lo cierto es que Pablo cita de Is 6,8-9; y allàno se dice que hablara el EspÃÂritu Santo, sino el mismo
Jehová: “Y empecé a oÃÂr la voz de Jehová, que decÃÂa: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Y yo procedÃÂa a
decir: Aquàestoy yo. EnvÃÂame a mÃÂ. Y él pasó a decir: Ve, y tienes que decir a este pueblo: Oigan vez tras vez,
pero no entiendan; y vean vez tras vez, pero no consigan conocimiento” (ls 6,8-9).
¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el EspÃÂritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que
el EspÃÂritu Santo no es Dios?
El autor de la carta a los Hebreos reproduce aquàuna extensa cita del Sal 95,7-11, atribuyéndola al EspÃÂritu Santo.
Basta ir al Antiguo Testamento para comprobar que el que habla en el mismo es Jehová. Ahora bien, ¿se equivocaba
el autor de la carta a los Hebreos identificando al EspÃÂritu Santo con el Jehová del Antiguo Testamento, o se equivoca
la Wachtower al decir que el EspÃÂritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad?
El EspÃÂritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al EspÃÂritu
Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espÃÂritu; y donde está el espÃÂritu de Jehová
hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).
La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.
Sólo el EspÃÂritu Santo abarca las cosas de Dios. Por todo ello no es de extrañar que en la mente de los autores del
Nuevo Testamento, que, como hemos visto, no creÃÂan que el EspÃÂritu Santo no fuera Dios ni tampoco pensaban que era
una fuerza impersonal, anidara la certeza de que toda la inmensidad de Dios sólo podÃÂa ser penetrada por el EspÃÂritu
Santo, algo imposible si éste hubiera sido una simple fuerza activa carente de personalidad:
“Porque, ¿quién entre los hombres conoce las cosas del hombre salvo el espÃÂritu del hombre que está en él? AsÃÂ
también, nadie ha llegado a conocer las cosas de Dios salvo el espÃÂritu de Dios” (1Cor 2,11) (VNM).
Porque el EspÃÂritu Santo es Dios, se puede blasfemar contra él. “Sin embargo, cualquiera que blasfemare contra el espÃÂritu
santo no tiene perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno” (Mc 3,29) (VNM). [La blasfemia contra el EspÃÂritu
Santo es la resistencia frente al mismo. Mientras otros pecados permiten su perdón al no entrañar necesariamente la
dureza de corazón, el que se cierra al EspÃÂritu Santo impide que el arrepentimiento entre en su alma y con él la
misericordia de Dios.