Que viva la solidaridad del pueblo!!!!! temblor de 1985
sep 19, 2005 8:42 am Vida personal diseñÃstica
Hoy que se conmemoran 20 años del horrible terremoto de 1985 en la Ciudad de México, me gustarÃa compartirles mis momentos de “rescatista”.
Esa mañana estaba destinada a que mi hermana y yo viviéramos por más tiempo, ella tenÃa una cita ese dÃa a las 7:00 de la mañana en el Hospital General el cual fue destruido casi en su totalidad. Pero resulta que le pospusieron su cita por falta de lugar, asà que no asistimos ese dÃa, como yo la llevaba siempre.
-Su Doctor falleció en el lugar.
Entraba a la escuela a las 9, asà que me pensaba levantar a las 7:30, el temblor me agarró en la cama, aunque por esa zona del DF, las barrancas de Santa Fe, no se sintió muy feo, de todos modos percibà que era terrible.
Estaba viendo las noticias de la mañana con Lourdes Guerrero, la cual nos conminaba a no perder la calma, pero de pronto salieron del aire, posteriormente supimos que se cayó una torre de Televisa, el lugar donde estaban no se colapsó totalmente, asà que se salvaron.
Sentà un escalofrÃo pensando en mis amigos y familiares de cómo la pasaron en esos momentos. Nunca creà que el temblor fuera de una magnitud.
Ese dÃa no fuimos nadie a la escuela, me acuerdo que el ineficiente de De la Madrid (nuestro presidente) nos decÃa que nadie saliera, que nos quedáramos en casa, además tuvo el error de rechazar la ayuda internacional, -que tonterÃa.
Al llegar a la escuela el siguiente dÃa me invitaron a salir en una brigada para ayudar a vÃctimas. Nos fuimos con lo que traÃamos, solo nuestras manos y muchas ganas de ayudar.
Esa experiencia me ha marcado para toda mi vida.
Estuve allà por muchos dÃas, ayudando a remover escombros, cargar muertos, etc.
El olor al tercer dÃa ya era insoportable, gas, humedad, ceniza y sobre todo olor a cadáveres. El polvo nos quemaba las narices y pulmones.
De las muchas historias contaré dos:
Una fue que me tuve que pelear con un policÃa porque a la hora que sacamos a un señor con vida, él trató de decirnos algo que traÃa en la bolsa, no le hicimos caso en el momento, posteriormente lo metimos a una ambulancia. Al regresar a ver si todo estaba bien, descubrà al policÃa “bolseando” al herido. Al sacar la mano de la bolsa la traÃa llena de monedas de oro, le dije al policÃa que las entregara a la Cruz Roja, la cual era la encargada de colectar los bienes, me dijo con groserÃas que no lo harÃa, me empujó, pero al levantarme lo hice con un recto a su nariz, se la rompà y todavÃa llegaron más de nuestra brigada y lo corrimos a patadas. Asà existieron muchos del gobierno que iban a “robar” y no a ayudar.
Por eso fue tan importante la organización del pueblo, nadie nos decÃa que hacer por parte de las autoridades. En la noche hacÃamos rondines, Ãbamos a otros lugares, nos repartÃan comida que la misma gente del vecindario nos preparaba, etc. UNA SOLIDARIDAD como nunca antes vista.
La otra historia fue la que más me impactó, era mi último dÃa, ya no tenÃamos esperanzas de que existieran más sobrevivientes. De pronto escuché un gemido dentro de unos escombros que no habÃamos checado, porque quedaban fuera de la construcción de la Avenida Juárez nunca supe el número del edificio.
Comencé a quitar piedras y lodo con mis manos, alcancé a ver un pie con un calcetÃn rosita, al ir moviendo más tierra fui descubriendo una pierna, deduje que era de una niña por tener una pijama de florecitas.
Al sentir la calceta, pensé que estaba rota su pierna, pero no era asà solo estaba doblada.
Al descubrir todo su cuerpo la tomé entre los brazos y grité que allà habÃa una niña viva, corrà por entre los escombros hacia una ambulancia, en al camino la niña me dijo con una voz muy baja: “mi hermanito está en la cocina con mi Mamá, ¿puedes decirle que ya voy para allá?”
Se me partió el corazón, ¿cómo podÃa decirle que su casa estaba totalmente abajo y que nadie estaba vivo?
Se desmayó, la acomodé en la camilla y jamás supe qué pasó con ella.
No porque no quisiera saber, lo que pasa es que a la mayorÃa de las personas que rescatábamos las canalizaban a diferentes partes y no pude seguir el rastro de donde la llevaron.
Mi vida ha cambiado con esa vocecita, resumió todo el temor, angustia, tristeza, impotencia coraje, etc. que sentà todos esos dÃas.
Esa noche llegué a la casa, no comà nada, me bañe y dormà por dos dÃas seguidos.
Solo espero que esa niña esté bien y que se encontrara con algún familiar.
Recibimos premios, aplausos de la gente, comida, agua, café calientito por las madrugadas, reconocimiento de familiares, etc.
Pero rescatar a esa niña fue el mejor regalo que Dios me ha dado para saber valorar lo que tenemos.
Que viva la solidaridad del pueblo!!!!!


















marzo 31, 2011 at 9:52 am
Yo trabajo en el voluntariado de Médica Sur y me encantarÃa poder platicar contido de la importancia de los diferentes voluntariados que nos dan la oportunidad de dar a otros mucho de lo que somos los mexicanos sin recibir remuneracion económica alguna por dar un poco de quienes somos.
En el 85 yo estaba en la primaria en la escuela desde muy temprano y me asuste muchisimo. A mis compañeros los estaban recogiendo sus familiares y por mi se tardaron en llegar eternidades.
Gracias a personas como tú mucho han salido adelante y actualmente tienen aun esperanzas.
Ojala y te pongas en contacto.
septiembre 21, 2010 at 8:12 am
Gracias
enero 19, 2010 at 1:21 pm
Un abrazo!
septiembre 18, 2008 at 6:46 pm
septiembre 9, 2008 at 10:15 pm
Gracias
octubre 23, 2005 at 4:56 pm
octubre 19, 2005 at 7:48 pm
Gracias Adan
septiembre 25, 2005 at 9:33 pm
septiembre 23, 2005 at 2:39 am
septiembre 20, 2005 at 4:59 pm