Un paseo por Coyoacán y la forma de obtener su vicio

Hoy me dediqué a caminar y leer por Coyoacán, así me “desestrezo” de toda la chamba que tengo.

Estuve observando a los que “habitan” del diario en la plaza.
Unos muchachos llegaron al café el Jarocho y compraron vasos vacíos con el logo de ese lugar, con tapa pagaron otros 50 centavos.
Los vi perderse atrás de un puesto de periódicos, se sirvieron de una botella de Bacardy Blanco y un refresco de toronja. Se fueron a sentar en unas bancas de la plaza y estaban riéndose de cualquier pendejada.

Caminé un poco, me senté casi frente al Sanborns, ahí estaban algunos que leían el Tarot y la palma de la mano, se juntaron con otros comerciantes para hacer “la vaquita” y comprarse un “acoholazo”, así lo llamaron.

Llegó la del carrito de los hot dogs, gritaba dirigiéndose al grupito
-Ese pendejo se fue con la otra, díganme si es cierto o falso.
Uno de ellos le leyó el Tarot, mientras que otros dos fueron por una hamburguesa y un hot dog.

Inmediatamente llegó otra “lectora de Tarot”, levantándose la falda, sacó un bultito, se lo extendió a otro, éste hizo un cigarrito largo y se fue atrás de una camioneta. Cada uno iba y regresaba a ese lugar.

Al rato se dieron cuenta que les faltaban 10 pesos para sus “cañitas”, ya le habían cambiado el nombre, tal vez esta bebida era más barata.
Uno de ellos sacó una guitarra desvencijada, entonó una canción que entre los berridos escuché que cantaba:

Te’ prometio,
que te’ olvidar,
Cuanto as querido,
yo supe dar…

Solo y Heridooooooooo,
asi me dejas,
sabiendo que mañana,
iras con otro al altar…

lloraras, lloraras, por tu capricho,
si yo se que es a mi a quien quieres,
no podras ser feliz,
con ningun otro,
pues conmigo conocistes el amor
si el amor , si el amor…

Puta! nadie les dará nada -pensé.

Así fue, ni un alma caritativa les extendía una moneda.

-Cántate una chida güey, no mames, esa nadie se la sabe aquí, pendejo…
Le gritaba el que parecía el jefe del grupo.

Cambiaron de rola, ahora otro le ayudaba a cantar Imagine de John Lenon, pero sólo se les entendía:

Imagin the’s no even
easifyou trei



Livin fur today…

Imagine no countriessssss



Livin in peace…

No terminaban cuando les dije
-Ora mis valedores ai’stan los diez varos.
-No manches mi buen, gracias… ya ven pendejos, mejor ya cállense con sus pinches gritos.

Tomaron los diez pesos y se perdieron entre las jardineras.

Ya no supe si regresaron a ese lugar, me fui de volada, ya estaba comenzando a llover…

4 Comentarios to “Un paseo por Coyoacán y la forma de obtener su vicio”

  1. ricardo garcia morales julio 24, 2008 en 12:39 pm #
    quiero jugar en valedores
  2. Alberto González julio 24, 2007 en 12:16 pm #
    Es increíble que mientras la Ciudad de México es la segunda más peligrosa del mundo, se distraiga la policía para quitar autos bien estacionados del Centro de Coyoacán. Lo que sucede es que existe colución entre las autoridades actuales y pasadas para darles trabajo a las grúas concesionadas (negocio particular de Marcelo Ebrard). En domingo, después de las 17 horas, en un sitio dónde no estorba… no digo más. LES PEDIMOS NO ACUDIR A COYOACÁN, AL MENOS NO MIENTRAS EXISTAN AUTORIDADES PERREDISTAS QUE EN LUGAR DE ATENDER A LA POBLACIÃ?N BUSCAN COMO ENRIQUECERSE.
  3. Antonio mayo 11, 2007 en 1:41 pm #
    Buenisimo el equilibrio que conservas entre lo referente a diseño y lo personal, este tipo de posts tan disfrutables, son lo que hace que tu bitacora valga mucho la pena, keep it up!
    Saludos desde el norte!
  4. lalo mayo 9, 2007 en 8:29 pm #
    Es chido que aun haya bloggers que escriben sus popios posts y no se dedican nada más a copiar y pegar como si fueran estaciones repetidoras de provincia.

    Chido Adan, buen relato!

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