Una golpeadora como “roommate”

Al tratar de buscar una foto con una persona vestida con un traje de piel, encontré una galería de lo que se llama “fetiches”: Fetish Foto

Eso me recordó una vez que estaba buscando un cuarto para rentar en San Francisco.
Al ver un clasificado en el San Francisco Chronicle me llamó la atención porque decía:

Amplio ‘loft” ubicado en buena zona, con estacionamiento, cocina y centro de lavado”

¿Qué más quería?

Pero abajo con letras más pequeñas se leía:

Dueña del lugar Dominatrix Y”

No le hice caso a lo último y me enfilé al lugar antes de que alguien me lo ganara, sobre todo que en esa época era muy difícil encontrar un buen departamento (1998).
Llamé por teléfono para una entrevista esa misma tarde.

golpeadora.jpg
Al llegar me recibió una belleza andando, muy sencilla, con amplias caderas, una cara hermosa, dulce en su hablar y sobre todo muy amigable.

Me explicó las reglas del lugar, que no podía hacer fiestas, -yo creo que como me veía mexicano no quería que trajera a toda la bola de amigotes. Que el centro de lavado lo podría usar sólo de lunes a miércoles.
Y sobre todo que fuera discreto.

El precio fue una ganga 800.00 dólares al mes, al instante le di los dos meses de adelanto.

Todo transcurrió muy normal, ella se iba al gimnasio todas las mañanas, no hacía nada extraño, hasta que llegaba el jueves, bueno el pasillo que daba a mi ventana comenzó a ser la pasarela de una y otra persona, parejas, mujeres solas, hombres entrados en años, etc. etc.

Por supuesto que siempre supe qué era una dominatrix, pero jamás me imaginé que tuviera tantos “clientes”, de todas clases, de todos colores y sobre todo de diferente estatus marital.

Parece que nunca se terminaban, hasta las 5 de la mañana se fue el último. El viernes y sábado fue una locura, no creo que tuvo un minuto de descanso.
Lo más curioso es que no se escuchaba nada, ni un sólo ruido.

En fin así estuve por unos seis meses, hasta que logré su confianza, ya que platicábamos casi todos los días en la cocina, a la hora de la cena.

Me dijo que si no estaba curioso de lo que se encontraba detrás de los muros de sus cuartos. Le dije que desde el primer día quería saber qué había allí.

Me invitó al sitio, pero sólo al primer nivel.

No lo podía creer, infinidad de “aparatos”, artículos de piel, cadenas, etc. etc.

Aunque ya había visto esas cosas en alguna de las tiendas “exxxclusivas” que se encuentra en el “Tenderloin”, no podía imaginarme que esas ya estaban muy usadas por mi “roommate”.
Fue un gran shock, sobre todo porque al verla, podía jurar que era la persona más linda de la ciudad.

Después de estar allí por 8 meses, me fui a vivir a un lugar más amplio y más barato, la parte de abajo de la casa de una amiga salvadoreña, así que ya no vi más a toda la pléyade de clientes “extraños”.

Uffff por lo menos me salvé de unos cuantos latigazos en las “nylons”.

2 Comentarios a “Una golpeadora como “roommate””

  1. adanVecindad Dijo:

    No, no trataba de dominar para nada.
    Hasta cuando “bamos de compras me preguntaba qué comprar y a donde ir.

    Por eso dicen “caras y cuerpos vemos, mañas y fetiches no sabemos”.


  2. Sergio G. Dijo:

    Buenisima historia Adan.

    Pero a poco…¿Fuera de su “trabajo” no tenía nada de dominante?


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