¡Ya me había tardado!

En la mañana iba con mi hija de tres años, ella siempre está en la parte de atrás de mi carro, con su cinturón de seguridad.
De pronto un mini-taxi se pasó un alto al dar la vuelta, frené lo más que pude, pero lo alcancé con la punta de mi defensa. Le pité, el chofer sacó la cabeza y me mentó la madre.
Mi hija ya estaba llorando porque se había pegado en el asiento de adelante, ya que se había movido de un lado del cinturón, la detuvo un poco, pero así se pegó en la frente.

No le hice caso al taxi, no me gusta decir nada cuando mis hijos van en mi carro, pero se me quedó grabada su cara, además estaba cerca de la casa de mi Mamá.

Por la tarde cuando iba regresando de dejar a mi hija, fui a traer algo de la casa de mi Madre y de pronto vi a ese sujeto de la mañana. Sentí que todo mi cuerpo se estremecía de coraje.
Lo alcancé en el alto, me bajé y le dije que se rompiera el hocico conmigo, porque en la mañana casi hace que choque contra la banqueta y tal vez volcarme.
Me dijo -Estás pendejo, yo ni fui.
-Como no güey, te vi tu pinche jeta, además hasta traes el golpe que te dí.
-No mames, puto yo te rompo la madre cuando quiera.
-Pues bájate.

-Nsaaaa, eres güey para mí.

Y se marchó a toda velocidad.
Lo alcancé otra vez, me bajé, le patee la puerta y entonces sí se bajó, pero con un gas pimienta “lacrimógeno” en la mano.

-tira tu chingadera
-ni madres, ahora sí vas a valer…

Me tiró una ráfaga de gas, pero me agaché y sólo cayó en mi hombro.
Lo alcancé con una patada en la pierna y lo doblé, lo iba a descontar en la cara, pero pensé que no tenía caso.
Se volvió a poner en forma de mandarme otro chorro de gas, pero también él se calmó.

Todavía le dije que tirara su gas y que se rompiera la madre a mano limpia. Se reía con nerviosismo, caminó hacia su volkswagen y se fue.

Ya no lo seguí…

En el camino pensé que ya no lo volvería a hacer, ¿que tal si en lugar de un gas fuera una pistola?

No se, desde niño no me puedo contener y cuando me hacen encabronar pierdo los estribos y nadie me puede parar.

Pero… tengo que ser más tranquilo, he tenido suerte, pero no siempre será así.

Disculpen por este post, pero ni modo es mi acontecer diario, que de una u otra forma repercute en la vida profesional.
-Bueno, nunca he tratado así a un cliente.